Las tierras comunitarias, entre ellas las tierras indígenas, pueden generar beneficios sociales, económicos y medioambientales importantes para las poblaciones locales y la sociedad. Las mismas son la fuente principal de sustento, nutrición, ingresos y empleo para los pueblos indígenas y demás comunidades en África, Asia, América Latina y en otras partes del mundo.

Las tierras comunitarias pueden proporcionar beneficios socioeconómicos locales en la forma de generación de empleo, reinversión comunitaria en programas de salud y educación, disminución de conflictos y costos relacionados que se evitan para la sociedad. Para muchas comunidades, las mismas son importantes desde el punto de vista histórico, cultural y espiritual, y brindan seguridad, status, identidad social y una base para las relaciones políticas.

A su vez, las tierras comunitarias proporcionan beneficios medioambientales. Las tierras boscosas indígenas y comunitarias proporcionan una serie de servicios ecosistémicos, entre los que se encuentran, la captación de carbono, servicios hidrológicos, retención de nutrientes y polinización.

Un extenso conjunto de literatura muestra que las tierras boscosas comunitarias con tenencia asegurada con frecuencia están vinculadas con tasas de deforestación bajas, una cobertura boscosa importante y una producción sostenible de madera y otros productos forestales.

De acuerdo a un nuevo estudio realizado por el World Resources Institute (WRI), el cual analizó el costo-beneficio de asegurar la tenencia de las tierras boscosas indígenas en la Cuenca Amazónica de Bolivia, Brasil y Colombia, durante el el periodo, de 12 años comprendido entre los años 2000 y el 2012, las tasas anuales de deforestación dentro de las tierras boscosas indígenas con tenencia asegurada fueron significativamente menores con respecto a las que se encuentran fuera de este tipo de tierras boscosas en Bolivia (2,8 veces menos), Brasil (2,5 veces menos) y Colombia (2 veces menos).

A su vez, el análisis de costo-beneficio determinó que asegurar la tenencia de tierras boscosas indígenas es una inversión de bajo costo y altos beneficios.

De acuerdo al estudio del WRI, los beneficios económicos estimados para un periodo de 20 años son los siguientes: De 54.000 a 119.000 millones para Bolivia; de 523.000 a 1.165.000 millones para Brasil y de 123.000 a 277.000 millones para Colombia. Los costos representan, como máximo, el 1 por ciento de los beneficios totales.

Desde la perspectiva financiera, invertir en asegurar la tenencia de tierras boscosas indígenas también es una medida relativamente rentable para la mitigación del cambio climático en comparación con otras medidas de captura y almacenamiento de carbono, el costo de asegurar la tenencia es de 5 a 29 veces menor que los costos estimados de las centrales eléctricas alimentadas con carbón y de 7 a 42 veces menos que los costos de las centrales eléctricas alimentadas con gas.