Es muy probable que gane el “No” y por esto hay nerviosismo en la Unión Europea. Los analistas dicen que el referéndum que votarán mañana los italianos será clave en el futuro de la moneda común de ese continente, el euro. Esto, ya que una derrota en las urnas podría propiciar la renuncia del presidente Renzi y fortalecer las posiciones de la ultraderecha, contrarias a las políticas comunitarias, sumándose al crecimiento que estos sectores han tenido en Francia y Alemania y al triunfo que se anotaron en Inglaterra con el Brexit.

Varias encuestas publicadas en los principales medios italianos en el mes de noviembre anuncian que ese sería el escenario, ya que el apoyo a la reforma se situaría en el 45-47% y el rechazo en el 53-55%. El número de indecisos estaría entre el 15% y el 25% de los votantes. Según un sondeo del instituto Ipsos, publicado en Corriere della Sera, un 53% de los votantes conoce a grandes rasgos la reforma, el 38% admite que solo ha oído hablar del tema y el 8% desconoce que habrá consulta.

Las claves de la modificación constitucional que propone Renzi son varias. En primer lugar, plantea modificar el sistema bicameral, quitándole poder al Senado en un país fuertemente parlamentarista que ha tenido 63 gobiernos en 70 años. La reforma convertiría al Senado en un órgano de representación territorial sin capacidad para legislar ni para votar la investidura de un nuevo Ejecutivo, lo que quedaría reservado a la Cámara de Diputados.

Renzi también plantea la llamada “recentralización”, buscando para devolver al Estado una veintena de competencias antes desempeñadas por las administraciones regionales, como las cuestiones energéticas, infraestructuras estratégicas, políticas laborales, el sistema de Protección Civil o la gestión de puertos y aeropuertos.

El texto también eliminaría el Consejo Nacional de la Economía y el Trabajo, un organismo consultivo compuesto por 64 expertos y representantes del ámbito laboral y productivo que cuesta veinte millones de euros anuales a las arcas públicas, además de aprobar una ley de “referéndum propositivo”, con la que los ciudadanos podrán proponer una ley si recogen 150.000 firmas. Antes solo podían reclamar una consulta para derogar total o parcialmente una ley y para ello debían recabar 50.000 firmas.

Los principales opositores de la propuesta de reforma constitucional son Forza Italia, que es el partido de Silvio Berlusconi, el Movimiento Cinco Estrellas (M5S), de corte populista y la Liga Norte (ultraderecha). Berslusconi ha declarado que la reforma nació “como un traje a medida para Renzi”