Esta mañana se publicó la carta al director de El Mercurio mediante la cual el presidente del Consejo de Ética de la Federación de Medios de Comunicación Social de Chile, Abraham Santibáñez, renunció a su cargo. El también Premio Nacional de Periodismo 2015 acusó una falta de apoyo de la Federación ante los cuestionamientos del grupo Copesa, de propiedad de Álvaro Saieh, luego de la sanción impuesta por el Consejo de Ética ante el episodio de la revista Qué Pasa y la publicación de audios telefónicos vinculados al caso Caval.

“La defensa de la libertad de expresión ha sido una constante en mi vida profesional por lo que estimé como un agravio la imputación en cuestión. Como se señaló al momento de la creación del Consejo, en 1991, se trata de “un organismo de autorregulación en materia de ética informativa”, dice la carta, destacando la labor del organismo de autorregulación de los medios de comunicación que voluntariamente se integran a tal Federación.

A Abraham Santibáñez se sumó la integrante del mismo Consejo de Ética, por los mismos motivos. Según Politzer, el Consejo debió enfrentar “reiteradas descalificaciones de revista Qué Pasa a nuestra tarea” pero al parecer, para la periodista la gota que rebalsó el vaso fue la editorial de La Tercera del pasado domingo 6 de noviembre “en el cual nos acusa –ni más ni menos- de poner en riesgo la libertad de información”, señala.

Además, la periodista acusa que la respuesta de la Federación en defensa de su órgano de resguardo de la ética ha sido débil. “Si bien siempre se nos entregó un fuerte respaldo privado, éste no guarda relación ni con los hechos descritos ni con la publicidad con que se denostó al Consejo”, señala, añadiendo que “entiendo que para la Federación es complejo tensionar la relación con uno de los dos principales socios de la Asociación Nacional de la Prensa y, por lo tanto, imagino que no pudo entregar un respaldo más contundente a su Consejo de Etica”, en una referencia velada hacia el control del grupo Copesa, de propiedad de Álvaro Saieh, de buena parte de los medios escritos en el país.

De acuerdo a la periodista, a lo largo de su desempeño en el Consejo de Ética de los Medios le tocó vivir momentos tensos frente a resoluciones que afectaban a los grandes medios de comunicación. “Pero siempre hubo respeto por el Consejo y sus integrantes, las legítimas discrepancias -tanto entre los propios consejeros como entre el Consejo y el medio afectado- se expresaron de manera privada y, una vez terminado el proceso correspondiente, se acató la resolución final y se cumplió adecuadamente con la sanción determinada, estando o no de acuerdo con ella”, dice.

“Desgraciadamente, este modo de actuar se rompió con la denuncia que afectó a revista Qué Pasa a raíz de la publicación de conversaciones telefónicas de uno de los imputados del caso CAVAL que implicó en hechos delictivos a la Presidenta de la República y otros personeros públicos”, señala, asegurando que la revista se negó al comienzo a responder a los cargos que se le formulaban, descalificó a dos de los integrantes del Consejo (al Presidente y a mi), hizo públicos sus planteamientos contrarios a la resolución, presionó de forma indebida a la Federación y al Consejo, publicó la resolución final en un lugar poco visible y, por último, “selló el caso con el mencionado editorial de La Tercera, principal medio de COPESA, el conglomerado al que pertenece la revista Qué Pasa”.