Tras meses de conflicto las comunidades indígenas Sioux de Dakota, con el apoyo de activistas medioambientales y centenares de estadounidenses, lograron una importante victoria en su lucha por proteger parte de sus territorios sagrados y el acceso al agua potable.

El domingo recién pasado, el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (USACE) anunció que no aprobará el proyecto actual del denominado Dakota Access Pipeline, oleoducto que pretende unir el Estado de Dakota con el de Illinois.

En declaraciones recogidas por El País, Jo-Ellen Darcy, subsecretaria del Ejército para obras civiles señaló que la decisión se basa en la necesidad de explorar rutas alternativas para el cuestionado oleoducto.

Cabe recordar que en junio pasado las comunidades Sioux afectadas presentaron una demanda al USACE, agencia militar encargada de investigar y evaluar el impacto de los proyectos de desarrollo sobre el agua y el medioambiente, denunciando que las compañías constructoras violaron la Ley de Agua Limpia, la de Protección de Sitios Históricos Nacionales y la de Política Ambiental Nacional.

El proyecto, que atraviesa cuatro Estados en su totalidad, está completado a falta del tramo paralizado que pretende pasar por debajo del Lago Oahe, en el Río Misuri. La represión, el masivo apoyo y la visibilización nacional e internacional que alcanzó el conflicto, obligaron al gobierno federal a detener la obra que pone en peligro las aguas del río más largo de América del Norte, el cual durante miles de años ha provisto a los habitantes originarios de la zona del agua necesaria para la vida. .

En abril de este año, los Sioux de Standing Rock instalaron el primer campamento de resistencia, desde donde levantaron su protesta bloqueando en reiteradas ocasiones la carretera que permitía el acceso de las excavadoras y la maquinaria generando violentas represiones policiales.

Si bien la decisión del USACE supone una importante victoria para las comunidades en la lucha por la afirmación de los derechos y la soberanía de los pueblos originarios, el proyecto, a cargo de la empresa Energy Transfer Partners, ha sido respaldado en reiteradas ocasiones por el presidente electo, Donald Trump, por lo que la llegada del magnate republicano puede cambiar el rumbo del conflicto una vez más.