En una larga jornada, el Parlamento de Corea del Sur aprobó hoy la destitución de la presidenta Park Geun-hye tras seis semanas de manifestaciones multitudinarias frente a la Casa Azul para pedir su cese en el cargo por un grave caso de corrupción y tráfico de influencias.

Con 234 votos a favor y 56 en contra, los diputados de la Asamblea Nacional dieron luz verde al “impeachment” de Park, ante lo cual asumió de forma provisoria el primer ministro Hwang Kyo-ahn.

La decisión parlamentaria está ahora a la espera de la decisión del Tribunal Constitucional, que debe ratificar o no la votación.

El conflicto

Park fue vinculada con Choi Soon-sil, la ahora denominada “Rasputina surcoreana”quien hizo de confidente de la presidenta en asuntos de seguridad nacional, lo que la deja bajo sospecha por tráfico de influencias e injerencia indebida en los asuntos de Estado.

Como consigna El País, la relación entre ambas comprende varias décadas. En 1974 el padre de Park, el dictador Park Chung-hee (1961-1979), había sobrevivido a un atentado en el que había muerto su esposa, la madre de la futura presidenta. El padre de Choi, Choi Tae-min, entró en contacto con la joven Park y la convenció de que a través suyo podría escuchar la voz de su madre.  Choi había comenzado su carrera como policía, se hizo monje budista y después pastor protestante antes de encabezar su propia secta, Iglesia de la Vida Eterna, un culto que mezcla elementos cristianos, budistas y animistas.

La joven Park no dejó de consultarle continuamente hasta que su confidente murió en 1994. Para entonces ya había desarrollado una amistad similar con Soon-sil, según los medios locales surcoreanos. El ex marido de ésta, Chung Yong-hoi, fue asesor de Park hasta 2013.

El escándalo saltó la semana pasada, cuando una cadena de televisión surcoreana reveló que había encontrado un computador viejo de Choi que confirmaba que había manejado documentos e información clasificada, y había asesorado al gobierno sobre política nacional e internacional. Choi no ocupa ningún cargo oficial, mucho menos uno que le dé acceso a documentos confidenciales.

Choi es sospechosa de haber ejercido su influencia para conseguir jugosas donaciones de las grandes empresas surcoreanas a dos organismos sin ánimo de lucro controlados por ella, y haber desviado parte de ese dinero a sus cuentas personales. También está en entredicho cómo su hija logró una plaza en Ewha, una de las universidades femeninas más prestigiosas del país. La mujer, que desde que comenzaron los rumores se encontraba en Europa, ha regresado a Seúl y este lunes ha comparecido ante la Fiscalía, rodeada de una masa de periodistas al llegar.

Con el rostro lloroso y casi oculto por una bufanda y un sombrero de ala ancha, la mujer pidió perdón públicamente: “cometí un delito por el que merezco morir”, declaró, utilizando una fórmula en coreano para expresar un arrepentimiento profundo.

Tras el estallido del escándalo, la popularidad de la conservadora Park ha registrado un brusco descenso. Según una encuesta publicada el jueves pasado, se encuentra en el 21,5% , mientras que en sus primeros tres años de mandato había oscilado entre el 30 y el 50%.