Desde 1995 que la Universidad de Santiago de Chile (Usach) imparte el Magíster en Gerencia y Políticas Públicas, enfocado en el desarrollo de herramientas para diseñar, evaluar y analizar soluciones a problemas públicos.

El programa cuenta con un cuerpo docente interdisciplinario compuesto por profesores con experiencia en políticas públicas y  gestión, funcionarios públicos, además de especialistas en áreas como medio ambiente, urbanística o seguridad.

Para este año contará con una serie de convenios con universidades internacionales, entre los que se cuentan la Universidad Nacional de La Plata en Argentina, la Universidad de Costa Rica, la London School, la UNAM, la Universidad Carlos III. “La idea es ir paulatinamente formando una mirada de la región, la política pública desde lo que pasa en el continente”, asegura Andrea Peroni, coordinadora de asuntos académicos de la Facultad de Administración y Economía de la Usach.

 

-¿Qué expectativas puede tener una persona al egresar de este programa?
-Los objetivos son tres. Por un lado identificar procesos de formulación de políticas, donde nos interesa rescatar lo político de la política, en tanto constitución colectiva de sociedad. En segundo lugar está evaluar críticamente posibilidades de éxito de una política, con un énfasis no en la técnica, sino en que esta esté al servicio de la construcción de ciudadanía. Por último, el otro gran eje tiene que ver con la resolución de problemas en organizaciones del sector público. Ahí nos interesa poder ver los cambios requeridos en contextos como los actuales, donde el descrédito de la función pública parece ser uno de los temas ejes de la desafección política.

-¿Cómo ha visto ese problema?
-La mayoría de nuestros estudiantes son funcionarios públicos y la mayoría de nuestros docentes son tanto académicos con experiencia pública como ex funcionarios públicos de alto rango con experiencia académica. Eso nos permite tener un pulso de apreciación sobre el ejercicio de la función pública, justamente marcada por esta “esperanza/desesperanza” de cómo la función pública puede aportar a países más equitativos solidarios, más colectivos.

-Hoy día está cuestionado el tema del cuoteo político en el sistema público.
-Sin duda que así es, un secreto a voces. Nuestros estudiantes, que están en un rango medio de alrededor de 30 años conviven en ese espacio. Buscan en el magíster una cualificación que les permita ser más solventes técnicamente en sus espacios, y que les pueda significar una mejoría en su desarrollo laboral. La idea no sé si es competir con el espacio de la discrecionalidad política, pero al menos tener más herramientas objetivas. Todo eso está lejano al discurso del funcionario público de los ’80 o los ’90, donde era más clara la vocación por el servicio público.

-¿En qué elementos ve ese contraste?
-Yo trabajé en la administración pública en los ’90 y los equipos creíamos que estábamos construyendo un Chile distinto, y el tema del servicio público era una opción. Hoy yo creo que está ese énfasis pero también está de la mano con cómo me valido frente a los cuoteos políticos, cómo me distingo, qué otras herramientas puedo tener como funcionario público.

-¿Cómo era el funcionario público de los ’90?
-Yo creo que éramos todavía quienes veníamos de organizaciones no gubernamentales o de la sociedad civil y que con el advenimiento de la democracia teníamos la certeza de que desde el Estado se podía construir una sociedad distinta. Esa era la gran meta de por qué entrar al sector público. No observabas colegas que quisieran instalarse en el sector público solo para tener un espacio de aseguramiento laboral. Esa es una gran distinción.

-Pasando a políticas públicas, ¿en qué áreas cree que es primordial desarrollarlas actualmente en Chile?
-La perspectiva de derechos todavía no está lo suficientemente desarrollada. Tampoco el ver la política social con una perspectiva más universal. Son dos ámbitos donde parece que se bajó la bandera. Entonces eso me parece que son temas que deberían retomarse con mayor nitidez. Por otro lado hay que volver a revisar la gestión pública en su desvinculación de la ciudadanía, aunque con la paradoja de estar mucho más vinculada tecnológicamente. Se ha avanzado mucho en modernización del Estado en Chile, es un ejemplo en la región, pero esa gestión se ha desvinculado del ciudadano.

-¿Qué rol juega la Usach como una universidad pública en promover estos temas?
-Yo creo que ahí hay una distinción de este magíster con otros del mercado. Porque en el contexto de la Usach el perfil de estudiantes llega con este símbolo de universidad pública, pluralista, comprometida con el que hacer nacional, hay un vínculo entre lo que se busca de la universidad y lo que esta entrega. Muchos de ellos fueron primera generación de estudiantes universitarios y ahora lo son de postgrado.