La victoria de Jacqueline van Rysselberghe sobre Jaime Bellolio en las elecciones internas de la UDI fue categórica si se miran las cifras: la senadora obtuvo el 62,4% de los sufragios, contra apenas el 37,6% de su joven contendor.

Pero de los 72 mil militantes supuestamente habilitados para votar, solo lo hicieron, 6.828. Es decir, apenas un 9,4%, marcando una abstención del 90,6%.

Los comicios fueron una innovación en las direcciones internas de los partidos al incluir un sistema de voto electrónico, precisamente para facilitar la participación. Sin embargo, en plena tarde se registraron problemas con los votos y se analizó incluso suspender el proceso. La empresa encargada de la votación era Evoting, la misma que quedó cuestionada tras las suspendidas elecciones de la ANEF por la facilidad de hacer fraude.

Por su parte, el prosecretario de la UDI Jorge Alessandri, encargado de organizar los comicios, dijo que “innovar nunca es fácil, nosotros sabíamos que era algo que la gente no estaba acostumbrada, que a mucha gente le podía costar teclear su RUT o códigos, porque queríamos acercarnos al votante. Ya no basta con tener ideas modernas o ser políticos cercanos, había que facilitarle a la gente el voto”.

“En el Servel estuvieron muy impresionados de cómo funcionó. Les encantó el tema de la transparencia y en ningún momento se habló de fraude. Se habló de lentitud y de que se cayó el sistema, pero el tema de la transparencia estuvo intacto“, agregó.

Para la nueva líder del partido, la poca participación tampoco fue un problema. “No es tan poca la gente que voto, es un padrón antiguo, con muchos militantes que están fallecidos o son muy mayores. Si comparamos con la votación de RN, esta dentro de lo que se espera”, dijo Jacqueline van Rysselberghe a CNN Chile.

La senadora fue apoyada por el sector más conservador del partido, el de los “coroneles”, mientras que el diputado Bellolio representaba al sector de las nuevas generaciones del gremialismo.