No es 1997, pero la vieja enemistad entre Sebastián Piñera y José Yuraszeck está de vuelta. El día de hoy el empresario y ex propietario de Azul Azul publicó una dura carta al director en El Mercurio criticando la posibilidad de que sea candidato en caso de que no esté “limpio de otras operaciones como las señaladas”.

En el texto, Yuraszeck señala que, para él, “Sebastián Piñera fue un buen Presidente, administró bien el país, creó empleos, eliminó las listas de espera en salud y el crecimiento fue más del doble del que tenemos en la actualidad. Está claro también que su herencia política fue mala, ya que al desligarse de los partidos políticos, creó un vacío que ha sido desastroso para la derecha chilena”. Para el viejo enemigo de Piñera, “llama la atención que diversos políticos de derecha afirmen que ya sería tarde para que el ex Presidente Piñera se desembarque de la próxima carrera presidencial. Pienso que ese es un tema que solo le compete a él y a su conciencia”.

Es en ese momento en que Yuraszeck apela a la transparencia y honestidad del ex presidente, señalando que “solo Piñera sabe cuántas otras ‘operaciones Perú’ o ‘préstamos Latam’ existen. No hago un juicio de valor de dichas operaciones, pero estoy seguro de que si se lanza a la campaña presidencial, y llegasen a existir más ‘operaciones’ o ‘préstamos’, estos van a salir a la luz. De ser así, resulta evidente que cada episodio le restará apoyo y lo conducirá a una segura derrota”, proyecta el empresario UDI conocido por su rol en la privatización de empresas en la dictadura, sentenciando que “todo lo anterior se resume en que si Piñera se embarca en la carrera presidencial es porque está limpio de otras operaciones como las señaladas. Si no lo estuviese e igual se lanza, estaríamos frente a un caso de gran irresponsabilidad política. Esperemos su decisión”.

La enemistad entre los dos empresarios se hizo pública cuando en 1997 estalló el Caso Chispas, originado por la compra de acciones de Endesa España a la chilena Enersis que dirigía Yuraszeck. Según estableció la justicia en 2004, Yuraszeck y otros directores lograron vender sus acciones a los españoles a un precio que fue calificado como “el negocio del siglo”, dejando en el camino a otros accionistas, como Piñera, que intentó negociar por su lado, generando un conflicto entre la UDI y RN y un escándalo bursátil, uno más de los muchos cuestionamientos públicos a la carrera empresarial del ex presidente de Chile.