Paty Maldonado (66) está feliz. Los más de 30 kilos que ha bajado tras una operación y un duro régimen de ejercicios la tienen muy segura de sí misma. Tanto que ahora no le molesta verse a sí misma en pantalla como antes. Es más, ahora le encanta y se encuentra estupenda.

Ese ánimo fue la que la llevó a aceptar una entrevista a fondo con The Clinic. En la conversación, la siempre perspicaz Macarena Gallo le sacó el trote a la sexagenaria opinóloga tanto respecto a su opinión actual del país como del legado de la figura de Augusto Pinochet.

Aunque se resisitió en un principio a responder preguntas sobre Pinochet, finalmente cedió a repasar la vida y obra del ex dictador. Maldonado asegura que lo sigue queriendo, admirando, respetando y que pese al caso del Banco Riggs o a las violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante su régimen, ella siempre lo tendrá en un altar. “Digan lo que digan, saquen lo que saquen, no se me caerá nunca la figura de Pinochet”, afirma.

La también cantante dice que está preocupada por la salud de Lucía Hiriart, y que pese a que no ha conversado con ella, siempre llama a alguno de sus hijos para saber de su salud. Le resbala el caso de CEMA Chile por el cual Hiriart está siendo investigada, es más, también la admira y cree que es encantadora.

Maldonado aprovechó el espacio para criticar sin piedad a aquellos colaboradores de la dictadura que hoy reniegan de ella, calificándolos como “ratas pirquineras” y que denotan “el verdadero mariconeo”. “Para mí, un individuo que es capaz de lavarse las manos después que usufructuó, lo pasó la raja y gozó de un gobierno, es un maricón. Simplemente son ratas pirquineras, guate’ focas: se arrastran en cualquier fango. Yo tengo un dicho muy antiguo: los cobardes mueren de rodillas pidiendo perdón y los valientes con las balas al pecho. Te diré algo, chiquilla: La gente pinochetista es gente en silencio“, plantea.

En esa línea, señala que a ella no le molesta que le digan que es “facha”. Es más, lo lleva con orgullo: “Sí, soy facha y bien culiá. ¿Cuál es el problema? Distinto sería que me dijeran ‘vieja traficante’, ‘vieja pedófila’. Que me digan vieja facha, me importa un pico. Lo que quiero decir es que ese tipo de gente, que se lava las manos, me da asco”.

La conversación luego gira en otros ejes. Sobre Fidel Castro, Paty asegura que celebró su muerte porque ella fue una férrea opositora al socialismo cubano. Sobre Sebastián Piñera, que no volvéria a votar por él porque lo considera un traidor a la familia militar por cerrar el penal Punta Peuco. Sobre Joaquín Lavín, que no le compra mucho ni tampoco a la derecha en general. Sobre Hermógenes Pérez de Arce, que lo admira y que “me saco el sombrero, es un hombre maravilloso”. Sobre el comunismo, dice que le gustaría que las generaciones actuales vivieran bajo el gobierno de Allende para que vean cómo es: “yo sería la mujer más feliz si despertáramos un día y nos encontráramos en el 2016 en plena época de la UP. Una semana, nomás, le pido a diosito”.

Finalmente, la periodista la lleva al plano televisivo y personal, donde cuenta que no tiene muchos amigos en el mundo de la TV, que le hacen memes todo el tiempo pero que “a mí las redes sociales me importan un pene, me las meto por la raja”. Relata también que en su casa tiene cinco refrigeradores, que está a favor del aborto sólo en casos terapéuticos y que a los 66 años todavía sigue disfrutando de tener sexo.