El extractivismo es el término con el que se denomina a una forma de organizar la economía de un país, basado en una alta dependencia de la extracción intensiva (en grandes volúmenes) de Recursos Naturales, con muy bajo procesamiento y valor agregado, y destinado rápidamente para su exportación.

El fin último de esta producción no es otro que el beneficio económico de un grupo humano pequeño mientras que los graves conflictos socioambientales generados son externalizadas a las comunidades periféricas violando la Justicia Ambiental.

Lo anterior queda reflejado en los resultados y conclusiones dados a conocer esta semana en el “Informe País: Estado del medio ambiente en Chile. Comparación 1999-2015“, elaborado por el Centro de Análisis en Políticas Públicas del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) de la Universidad de Chile.

El informe revela un aumento de un 171% en las especies animales y vegetales amenazadas, así como otras cifras negativas en aspectos como calidad del aire, bordes costeros y aguas, entre otros.

El avance del desierto

El Informe destaca el avance de la desertificación, proceso que afecta en diferente medida a más de 16 millones de hectáreas, equivalentes a 192 veces la superficie del Gran Santiago. Se estima que en las regiones semiáridas y australes del país, el desierto ha avanzado a un ritmo de 0,4 kilómetros por año.

Por ello, casi 6,8 millones de habitantes distribuidos en 156 comunas, es decir, un 37,9% de la población chilena, están en riesgo de ser afectados por este fenómeno, a pesar de que, como recalca el Informe, en 1997 Chile suscribió y ratificó la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD).

Perdida de bosque nativo

El Informe País revela una pérdida bruta de 237.126 hectáreas de bosque nativo entre 1999 y 2013, abarcando períodos parciales dentro de dicho lapso. Algunas de las causas de esta disminución están en las plantaciones forestales y la habilitación agrícola de los terrenos.

Los incendios forestales también son causantes de las pérdidas de bosque nativo. La gran mayoría de ellos son provocados por el factor humano: en la última década (2006-2015), 34 por ciento de los incendios tuvo su origen en causas intencionales, y un 57% accidentales.

Glaciares en riesgo

De acuerdo al estudio, también se observan indicadores negativos respecto de los glaciares. El Informe advierte que, aun cuando no se acentúen las tendencias actuales de cambio climático, los glaciares más pequeños y a menor altura están en riesgo de desaparecer. Tanto en la zona norte como en la zona central de Chile los glaciares han experimentado retrocesos importantes.

En este último sector, el Informe destaca que los glaciares del río Olivares, en la cuenca alta del río Maipo, han perdido un 30% del área de hielo entre 1955 y 2003, mientras que en el mismo período ha desaparecido la quinta parte de los glaciares de la cuenca del Aconcagua.

Pese a la gravedad de los problemas socioambientales que ha generado en Chile el modelo extractivista, éstos se nos presentan como “costos necesarios para el crecimiento”. Ello implica la imposición de un concepto de desarrollo que precariza sistemáticamente el empleo, vulnera los territorios, los ecosistemas y la vida de quienes habitan las zonas donde se emplazan las actividades extractivas.