Animado por el periodista Carlos López, el programa de Chilevisión “Alerta Máxima: Tras las rejas” inició sus emisiones este semestre causando polémica. Luego del primer capítulo la ONG Litigación Estructural SUR (Leasur) realizó un llamado abierto a denunciar el programa en el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) por la forma en que se exhibe la intimidad de las y los privados de libertad. Pese a que la recepción de estas no se ha comunicado públicamente por el servicio, decenas de denuncias ingresaron al sistema y más de 50 fueron aceptadas por el directorio del CNTV del 14 de noviembre, según señala el acta pública de la sesión.

Con la aprobación del presidente del CNTV, Óscar Reyes y la unanimidad de los consejeros, se decidió formular dos cargos contra Chilevisión -formalmente dirigidos hacia la Universidad de Chile por ser los propietarios de la señal- por la emisión de “Alerta Máxima: Tras las rejas”. El primero tiene que ver con la emisión de compactos resumen de los capítulos en el matinal “La Mañana”, conducido por Rafael Araneda y Carolina De Moras, ya que el contenido del docurreality “penitenciario” no es apto para todo público. 

La segunda formulación de cargos tiene que ver con la difusión de imágenes de las y los privados de libertad sin su autorización, en contextos íntimos, ridiculizándolos incluso. Esto se observó, por ejemplo, en el capítulo del 18 de agosto, donde se ve completo el proceso de castigo a un reo, que aparece en ropa interior, por esconder un teléfono celular. En ningún momento se ocupa difusor de imagen para ocultar su rostro e, incluso, se exhibe un recuadro con sus datos personales y motivo por el que está preso. La voz de Carlos López suena fuera de cuadro con tono burlón: “Al igual que un verdadero mago, hiciste aparecer, quizás de donde, este celular. Pero al Teniente Castro no lo puedes engañar, ya que él conoce muy bien tu prontuario (…) Déjame decirte que tus trucos llegaron hasta aquí, porque ahora pasarás durante diez días en la celda de aislamiento, donde ni el gran Houdini, ni David Copperfield pueden escapar. Al parecer, tus movimientos mágicos no te dieron resultados esta vez”. 

Morbo, abuso y aprovechamiento de las empresas concesionarias


En su llamado público de agosto a denunciar la ONG Leasur argumentó que “Alerta Máxima: Tras las rejas” vulnera la dignidad de las personas privadas de libertad, a quienes no solo muestra cumpliendo condena con cuestionables (o inexistentes) autorizaciones, sino que además sataniza y ridiculiza sus conductas y los conflictos que ocurren en los recintos penales mediante tonos de voz sarcásticos y música de comedia. La organización, además, puntualizó que el programa “infringe la intimidad y la obligación de proteger los datos personales mediante la exhibición no consentida de los lugares donde duermen las personas privadas de libertad y la difusión de sus antecedentes penales, lo que atenta directamente contra el proceso de reinserción que Gendarmería de Chile está obligada a promover legalmente”.

Así, desde Leasur señalan que el programa de Chilevisión “aborda de manera sensacionalista y limitada la realidad carcelaria de nuestro país, banalizando las inhumanas condiciones de los recintos penitenciarios chilenos y el padecimiento de quienes cumplen condenas privativas de libertad”. Las pésimas condiciones de las cárceles chilenas y su relación con el grado de reincidencia de quienes pasan por ellas han sido confirmadas en sucesivos informes de distintos organismos públicos y privados, como lo son el informe del Poder Judicial de este año, así como el texto preliminar del informe sobre el sistema penitenciario del Instituto de Derechos Humanos, donde se destaca la persistencia de uso por parte de Gendarmería de celdas de castigo, la falta de espacios de desencierro y el escaso acceso a agua potable, entre otras condiciones deplorables que existen en los penales.

El argumento legal para que se emitan cargos contra “Alerta Máxima: Tras las rejas” se sustenta en que el propio CNTV, en su reglamento, definió sensacionalismo como la “presentación abusiva de hechos noticiosos o informativos que busca producir una sensación o emoción en el telespectador, o que en su construcción genere una representación distorsionada de la realidad, exacerbando la emotividad o impacto de lo presentado”, estipulando que “los servicios de televisión, en la comunicación de hechos que revistan caracteres de delito (…) y de situaciones de vulneración de derechos o de vulnerabilidad, deben otorgar un tratamiento que respete la dignidad de las personas, evite el sensacionalismo”.

FRANCISCO CASTILLO D./AGENCIAUNO

FRANCISCO CASTILLO D./AGENCIAUNO

Así, en la formulación de cargos aprobada en pasado noviembre el organismo regulador señaló que el programa de Chilevisión “exhibe imágenes del interior de las celdas, patios y dormitorios de los internos, así como también se exhiben- sin difusor de imagen y en algunos casos con la expresa negativa de ellos-, momentos e imágenes de centenares de personas privadas de libertad, vulnerando su intimidad y privacidad”.

En el texto, el CNTV recuerda que la doctrina y jurisprudencia ha entendido que incluso en espacios públicos las personas mantienen una protección a su vida privada, no pudiendo asumirse un consentimiento de divulgación pública por el sólo hecho de desarrollar actividades o conversaciones en dichos espacios. Esto se ve agravado en el caso particular del programa conducido por Carlos López, ya que si bien los internos no se encuentran en sus hogares, “estos se encuentran temporalmente bajo la custodia del Estado en un recinto que transitoriamente constituye su domicilio, lugar en el que se encuentran en contra de su voluntad”, señala el acta.

En la resolución, además, se incluye una inédita crítica a las empresas concesionarias que manejan los penales donde se graba el programa, que incluye recintos considerados críticos por sus pésimas condiciones, como la Ex Penitenciaría, Cárcel de Puente Alto, el Centro Penitenciario Femenino o la Cárcel de Rancagua. Así, el CNTV cuestiona el aprovechamiento de estas empresas “de la especial condición en la que se encuentran las personas privadas de libertad, quienes son grabados y utilizados por la concesionaria en un contexto de restricción de la libertad ambulatoria, con el aparente objetivo de recrear y entretener a las audiencias se opone diametralmente a la noción de dignidad que las hace acreedor de un trato de respeto y que considera a las personas como un fin en sí mismas, y que por contrapartida, prohíbe que estas sean cosificadas, reduciéndolas a la condición de un mero objeto al servicio de la Consecución de un fin”.

El 2015, Chilevisión logró en la Corte Suprema la anulación de una sanción del mismo organismo por la emisión de un capítulo de “En la Mira” que el CNTV estimó sesgado y poco informativo, por lo que infringiría el derecho a información de la ciudadanía. Las sanciones que arriesga Chilevisión esta vez van desde la amonestación, sin multa, hasta 200 y 400 UTM en caso de reincidencia, llegando a las 1.000 y 2.000 UTMen caso de que se considere reincidencia.