En una extensa entrevista en Revista Caras, Eugenio Tironi se refirió a su nuevo libro “¿Por qué no me creen? De en la medida de lo posible a la retroexcavadora” (Uqbar), donde le tira flores al legado que dejó Patricio Aylwin, y explica cómo pasó de ser un idealista que luchaba del MAPU a un acérrimo defensor de la libertad de mercado.

Además de sociólogo, Tironi es columnista de El Mercurio -oficio que inició años atrás publicando su material en revistas como Apsi y Análisis- y dirige Tironi Asociados, empresa de comunicaciones con la que representa desde a tiendas de retail, a mineras, donde asesora en temas de lobby, gestión de crisis y apoyos comunicacionales.

Con experiencias en campañas como la del “No” o la de Ricardo Lagos, y siendo asesor comunicacional de Patricio Aylwin, fue la muerte de este último lo que lo motivó a escribir el libro, defendiendo su legado y mostrando también las reflexiones que lo han acompañado en su tránsito.

Aylwin, el ñoño de la política

“Los intelectuales siempre vieron a Aylwin con condescendencia, como alguien simplón, católico, ñoño… Ese desprecio no lo sentía sólo el mundo de izquierda; también la derecha y hasta la DC. Pero su forma de ver el mundo fue muy contemporánea; la gradualidad, su ‘medida de lo posible’, su búsqueda de acuerdos ¡hoy por Dios que hacen falta!”, plantea en la entrevista.

Las críticas al modelo neoliberal construido por los Chicago Boys, que ha despertado  fuertes críticas, especialmente en lo que a derechos básicos refiere – buen ejemplo de eso es la pelea contra las AFP- es para él, el meollo del asunto:“La transición no abolió el modelo neoliberal ¡en buena hora! (…) me parece infantil criticar el pasado y suponer que las cosas se pudieron haber hecho distinto… ¿en base a qué? Cuando alguien plantea la tesis de la retroexcavadora o de la abolición del pasado, puede conducir a los países al abismo…”

Para Tironi, el modelo hoy ha sido fortalecido para funcionar favoreciendo a los pobres, no a los ricos del país. Una de las ideas que trata de desmantelar en su libro, es la desigualdad, que plantea como un cliché. “Los humanos lamentablemente estamos permanentemente buscando diferenciarnos, y nos sentimos muy frustrados de la diferencia que se establece hacia nosotros, pero nos hace promover la discriminación respecto de los que están más abajo”.

Cuando la periodista le pregunta por las críticas que se le ha realizado al modelo, por ejemplo a través de las investigaciones de Maria Olivia Mönckeberg, la interrumpe: “¿tú te hiciste la idea de que aquí vinieron unos saqueadores y que instalaron un modelo con Pinochet y que esto siguió así, que lo impusieron con bayoneta, que todos fuimos víctimas?… ¿Y que luego vinieron unos señores nuevos y lo mantuvieron, hasta que ahora llegó Quintana y la Michelle Bachelet que dijeron que lo iban a remover y con retroexcavadora? Perdón. Este es un sistema que duró casi 40 años, más o menos, desde 1973 hasta 2014, una cuarta parte de la historia de la República. Han nacido varias generaciones que no conocen más que esto. ¿Que les tendría que decir a mis hijos: ‘perdónenme, su vida es un guión que lo escribió un Chicago boy, la vida de ustedes es una farsa’?“.

“Por fin apareció gente con agallas, con coraje y además con fines altruistas y que descubrieron que esto era una maquina para defraudar”, dice irónicamente, al referirse a las personas que hoy critican el modelo.

Para el ex MAPU, el derecho a consumir es clave. “Yo creo que el hecho de ser más consumidores es algo que nos hace más libres. La dicotomía si somos consumidores o ciudadanos, es absurda. Dennos esa libertad, a mí no me obliguen a desprenderme de mi libertad económica que me defenderé con dientes y uñas”, enfatiza.

En la conversación, Tironi se reafirma como centro izquierda y se refiere al fracaso de los modelos socialistas. “No hay mayor pretensión que darse ese estatus de propietario de aquellos ideales tan maravillosos en el pasado, pero que finalmente no lo fueron tanto; estaban pervertidos por visiones que teníamos de lo que era el régimen comunista, del mismo régimen cubano, y que la historia nos ha mostrado que fueron totalitarismos realmente criminales. Tampoco sabíamos lo que ocurrió después, que fue el fracaso de esos regímenes socialistas y su economía, y que en aras del hombre nuevo esclavizaron a millones de personas. ¿Esos son los ideales? Personalmente puedo decir que nunca participé mucho de eso, yo siempre fui más de una izquierda más libertaria, un poquito más anarquista, nunca fui comunista o igualitarista”, asegura.