Es hoy de suma importancia valorar el intento de construcción de un Frente Amplio, con la participación de diversas fuerzas políticas y sociales.  Esto adquiere mayor significado y  tal intento supone una reflexión profunda de sus actores.

Por lo pronto conviene hacerlo sobre que significa un Frente Amplio. Sin duda que si tal cuestión no se hace, primará el cálculo electoral por sobre un proyecto y este entonces no habrá existido. No se trata de un “como si” existiera, se trata de que exista.

El ejercicio de un proyecto requiere un diálogo directo, en que prime una voluntad mayor para construirlo. Si tal cuestión no está, no habrá tampoco una guía fundamental y orientadora, lo que nos arrojará a un paisaje pragmático, esclavo de las mismas condiciones que pretende combatir.  Al menos es imprescindible estar de acuerdo que tal pragmatismo, es hoy el eje central del sistema. Hay que preguntarse entonces, como primera cosa, cual es la posición que se toma en referencia a esto.

No se está hablando aquí aún, de la correlación de fuerzas en cuanto al proceso electoral venidero. Si se parte por ahí, se está tomando un camino equivocado, porque en definitiva esto evidenciará un procedimiento alejado del espíritu que anima a este Frente. Se está hablando de lo que significa montar un proyecto transformador para nuestro país, que es una cosa bastante distinta y que no excluye el estudio oportuno de la cuestión presidencial o parlamentaria.

El pegoteo sin convergencia y sincronía en las acciones, sobre todo aquellas destinadas a mostrar músculo inmediatista al interior del Frente en formación, evidenciará a quienes no están entendiendo lo que se quiere construir. Es un proyecto transformador para Chile lo que interesa, lo demás es una simple repetición, árida, aburrida y sin significado.

Se trata de una cierta sintonía, un acuerdo respecto de la cuestión fundamental. Es como preguntar a qué se viene. Si se viene a ver cuánto se puede lograr en términos centrípetos, prevalecerá el cálculo, con su correspondiente carga de estrechez. Por el contrario si se generan condiciones de apertura real para la construcción del Frente con la categoría de “Amplio” adquiere otro significado.

Cabe diferenciar entonces, a estas alturas, entre quienes equivocadamente buscan su reconocimiento por parte del sistema, o su voluntad de ruptura con él, para arrojarse sin reservas, hacia una dirección de transformación necesaria para dar una respuesta coherente y fuerte, ante un sistema estúpido en su expresión, corrupto en su raíz y definitivamente alejado de  toda  moral. Si las prácticas de tal sistema se traen al interior de lo que se quiere impulsar, nada cambiará trayendo una nueva decepción. Chile está esperando, en el ámbito político y social, una cierta coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

Un proyecto requiere sintonía. Cuando hay claridad en él, se cabalga alejado de lo estrecho y lo que es más importante, alejado del sistema y mucho más cercano a las necesidades de nuestra gente, de nuestros pueblos y de nuestro país.


Vicepresidente Partido Humanista