El sargento segundo Cristian Rivera, imputado por el cuasidelito de lesiones graves por haberle disparado por la espalda al joven mapuche Brandon Hernández Huentecol, contínua realizando sus funciones con completa normalidad, según confirmó la propia institución a Radio Bío Bío.

Ayer lunes por la mañana, el fiscal Carlos Bustos había decretado la libertad para el oficial Cristian Rivera.

El día domingo, el joven de 17 años asistió a auxiliar a su hermano de 13 años que estaba siendo reducido por Carabineros en el camino a Curaco, en la IX región del país. Así lo relató la madre de ambos, Ada Huentecol: “Mi hijo de 13 años salió a andar en bicicleta, como todos los días, y los ‘pacos’ le dicen ‘ven para acá, que también andabas con ellos’. Lo toman y mi hijo les dice que no ha hecho nada, casi le quiebran su bracito (…) Entonces sale mi otro hijo Brandon (17) que ahora está grave. Él sale a auxiliarlo y lo tiran al piso y allí este sargento le disparó por la espalda”.

Brandon se encuentra en estado grave en la UCI clínica Alemana de Temuco. El joven mantiene más de 100 perdigones de acero en el cuerpo, presenta una fractura de pelvis y ya ha sido sometido a tres intervenciones quirúrgicas. La gravedad de sus lesiones contrasta con la versión que ha entregado Carabineros, justificándose en que el arma del sargento se disparó “por accidente”. Cómo se produjeron de verdad los hechos es materia de investigación.

“Se redujo a algunos jóvenes que estaban en el piso y a raíz de esta situación, lamentablemente ocurre el accidente que se percuta la escopeta que llevaba el suboficial y es la situación que estamos investigando”, indicó el general de la zona IX de Carabineros Christian Franzani.

La abogada Manuela Royo tomó el caso y entrevistada por El Desconcierto, aseguró que es “impresentable que sea Fiscalía quien le presente resguardo a las personas responsables de un hecho tan grave. Es es materia de investigación todavía, pero a mi me parece que no es accidental que un menor tenga tres heridas de perdigones en la espalda y cien perdigones en su cuerpo”.

Royo anunció que junto con la familia presentarán una querella por homicidio frustrado y confirmó que el Instituto Nacional de Derechos Humanos se sumará a la acción penal.

Familia evangélica y no conflictiva

Según publica hoy La Tercera, la familia de Brandon llegó hasta Villa Las Águilas, cerca del poblado de Curaco en los 90, cuando el menor tenía apenas 2 años. Lo hicieron junto a una docena de familias mapuche urbanas de Santiago, la mayoría eran evangélicos, incluidos los Hernández Huentecol.

“En 2012 nos organizamos y creamos la comunidad Inkayain Tañi Mapu, para recuperar lo nuestro. Tenemos también reivindicación de tierras, pero eso lo vemos en Conadi. No nos organizamos para pelear, lo hicimos para aprender”, dijo Odette Saravia, tía de Brandon.

Villa Las Águilas está compuesta por diez casas y un templo evangélico.