En el marco de la discusión que ha surgido en la industria alimentaria respecto a la evaluación de nueva Ley de Etiquetado y su publicidad, que ha sido calificada como “deficiente en sus resultados”, según una encuesta encargada por la Asociación de Alimentos y Bebidas (AB Chile), la nutricionista Ximena Palma, magíster en Ciencias Biológicas Mención Nutrición y académica de la Universidad de Valparaíso, afirma que la normativa sí se ha hecho sentir y ha tenido un impacto positivo en la población. De hecho presenta un estudio publicado en septiembre por el Centro de Estudios del Retail (CERET), donde se concluyó, tras una encuesta realizada en 54 supermercados de la capital, que el 58% de las personas entrevistadas reconoció que la nueva ley sí ha modificado sus decisiones de compra, de los cuales el 32% aseguró que redujo la cantidad de alimentos que contienen sellos, el 24% cambió de marca y un 21% sostuvo que dejó de comprar determinados productos.

-A seis meses de su entrada en vigencia, ¿cómo evalúa el impacto o los resultados que se han observado con la nueva Ley de etiquetado? ¿Se ha cumplido el objetivo?

“Lo primero es comentar que considero que aún es muy temprano para poder evaluar de manera tan categórica si la Ley 20.606 es un éxito o un fracaso, ya que modificar hábitos alimentarios que están arraigados en la población no es una cosa de un día para otro, así como tampoco lo es cambiar la composición corporal y el consecuente estado nutricional. Sin embargo, tengo la sensación de que la nueva normativa sí se ha hecho sentir. Y con esto me refiero, por ejemplo, a que durante este año fue posible vislumbrar en los kioscos de establecimientos educacionales el retiro casi total de todos aquellos productos que llevan uno ó más rótulos, lo que se traduce en la disminución a la exposición de los niños a alimentos menos saludables. Lo mismo ha ocurrido con la publicidad, donde han desaparecido los “incentivos” que se reconocen por estimular la compra de ciertos productos. Ahora, con respecto a la rotulación con sellos de advertencia, lo cierto es que gran parte de la industria alimentaria ha cumplido con este cometido y la gente ha ido entendiendo, lentamente, sus implicancias, por lo que pienso que, en términos generales, la ley si ha tenido impacto”.

-De las siguientes áreas: cumplimiento de la industria, conocimiento de los sellos por parte de los consumidores, intención de cambio de hábitos y reformulación de productos, ¿en cuáles se ha observado avances?

“Con respecto al cumplimiento de la industria, y según lo que ha informado el Seremi de Salud de la Región Metropolitana, solamente se han iniciado siete sumarios sanitarios por problemas e inconsistencias en el etiquetado de sellos de advertencia y publicidad dirigida a menores de 14 años, donde el principal problema han sido algunos cereales para desayuno, que mantenían los dibujos animados en su envase cuando no correspondía. Esto para mi es especialmente importante: el uso de “discos pare” no sólo apoya la selección informada, sino que también debiera incentivar a la industria a mejorar la calidad nutricional y saludable de sus productos, cosa que se ha visto en los lácteos, por ejemplo, donde la mayoría de las leches saborizadas no llevan rótulos porque gran parte de los azúcares añadidos han sido reemplazados por edulcorantes no calóricos como estevia o sucralosa. Actualmente tenemos alumnos tesistas trabajando en evaluar el impacto de la ley sobre la composición de los alimentos por lo que se tendrán resultados objetivos prontamente”.

“En relación a los consumidores, en septiembre se publicaron los resultados de un estudio realizado por el Centro de Estudios del Retail (CERET) en 54 supermercados de la Región Metropolitana, donde se concluyó que el 58% reconoció que la nueva ley si ha modificado sus decisiones de compra, de los cuales el 32% aseguró que redujo la cantidad de alimentos que contienen sellos, el 24% cambió de marca y un 21% sostuvo que dejó de comprar productos. Esto es un importante avance. Ahora, sí creo que es necesario enfocar los esfuerzos hacia la educación, porque aun hay muchas dudas en los consumidores, que se acentúan con un flujo constante de información errónea en las redes sociales y campañas como las de AB Chile”.

-La industria de los alimentos habla de errores técnicos que se deben corregir. ¿Qué medidas se deberían implementar para mejorar la norma?

“Sin duda, una de las medidas debe ser la educación alimentaria–nutricional. La gente debe poder entender los riesgos a los que se expone cuando consume de manera excesiva energía, azúcar, grasas saturadas y sodio, por que la obesidad no se trata sólo de estética, si no de la calidad de vida, de la posibilidad de poder envejecer sin enfermedades asociadas que implican un costo económico y social muy alto.

“Por otro lado, se debe educar con respecto a por qué la normativa establece los limites de nutrientes críticos en 100 gramos o mililitros, que es uno de los aspectos que está utilizando la Asociación de Alimentos y Bebidas para desacreditar la ley”.

¿Te parece adecuada la discusión que está dando hoy la industria de los alimentos? ¿Te parece apropiada la nueva campaña?

“Podría estar de acuerdo en algunos aspectos, pero definitivamente no en la forma. La campaña “Hagámoslo bien” centra sus críticas en que no se considere el aporte por porción de consumo habitual y se haga por 100 grs. o ml., ya que eso “castigó” a muchos alimentos donde las porciones son menores. Pero el problema radica en que la normativa nacional vigente le permite a la industria poder definir el tamaño de las porciones casi a su antojo, ya que esta puede fluctuar en más o menos un 30%. Por ejemplo, en el caso de los yogurt, en el mercado encontramos de 120, 125, 150 y 175 grs., por lo que si la rotulación se hace por porción con un valor único, el fabricante podría cambiar el tamaño y no la composición con el objetivo de no tener rótulos, y si se hace por porción con valores ajustados, no podríamos compararlos. El utilizar 100 grs. o ml. como tamaño evita estas manipulaciones”.

¿En cuánto tiempo más veremos los reales resultados de la norma?

“Pienso que todavía en muy temprano, pero me atrevo a hablar quizás de un año. El MINSAL debe estar pronto a publicar el primer balance de la ley en los próximos días, y lo más probable es que, dependiendo de esos resultados, se puedan ir afinando los detalles que podrían ser un poco deficientes. Pero yo soy partidaria de que la ley sí va a ser efectiva en la medida en que la población sea consciente de las implicancias que una mala alimentación tiene en su salud y calidad de vida”.