“Hace poco, Séptimo Día se puso la tarea de encontrar un país donde no se acepta la corrupción bajo ninguna circunstancia. El propósito era entender cómo hacen allí para limitar al mínimo la corrupción”.

Así reza la introducción del programa de investigación periodística Séptimo Día de la cadena colombiana Caracol dedicado a Chile y su “mínima corrupción”.

Pero para entender el tono del reportaje y cómo aborda la situación chilena es esclarecedor ver sus primeros segundos. Mientras muestran imágenes del centro de Santiago y de personas caminando, el locutor dice:

“Es su deber: no cruzar el semáforo, no pintar graffittis en los monumentos o de colarse en un bus. Respetar a los agentes, no robarle el celular a nadie, es su deber no arrojar basuras en la calle. Mírelos, son ciudadanos comunes. ¿Serán europeos, canadienses? No. Son chi-lenos“, explica apasionado.

A pesar de los escándalos de financiamiento ilegal de la política, de los múltiples y extendidos casos de colusión del gran empresariado, a pesar del cohecho de parlamentarios para favorecer a empresas privadas y de los inquietantes negocios de los peces gordos de la política, este programa ve a Chile como una cuna de desarrollo y… de justicia social, como dice a continuación el periodista:

“Orden institucional que exige que el bien común del pueblo prevalezca siempre por encima del bien individual. Siempre. Es como una tradición que se va heredando”.

Respecto a los casos de investigaciones por corrupción, el programa asegura que “por ética la mayoría de los funcionarios públicos que son investigados renuncian voluntariamente aún cuando no han sido declarados culpables”.

En el programa elperiodista hace una escueta entrevista a Ricardo Lagos Weber, presidente del Senado, que para ejemplificar la probidad de los parlamentarios, explica que “a cualquier persona que recibimos debemos dejarlos anotados en una bitácora”.

Puedes ver el reportaje completo en este enlace.