Fue pasada las 11 de la mañana cuando en Chiloé, el terremoto de 7.6 grados remeció el archipiélago. Las primeras informaciones mostraban asfaltos partidos en dos y registros audiovisuales de familias chilotas al momento de desarrollarse el sismo. El Shoa anunció alerta de tsunami que con el correr de los minutos, se descartó. No hubo heridos. No hubo muertos. Los y las chilotas reaccionaron con calma y entereza. Y entonces tampoco hubo pauta.

Al menos eso es lo que decenas de usuarios de redes sociales criticaron a los canales de televisión en su cobertura al terremoto de esta mañana, la que catalogaron como amarillista, acusando a los periodistas de querer mostrar sufrimiento y desazón cuando no los hay.

Parte de los repudios se los llevaron los noticieros de Chilevisión y Mega, señalando además que el despliegue periodístico no sólo contempló exagerar los daños sino además llevar a los comunicadores rostros a la zona en cuestión y desplazar a los profesionales locales.