Los 60 mineros del yacimiento Santa Ana, quedaron totalmente aislados tras radicalizar el movimiento que los tiene recluidos a 600 metros bajo tierra, exigiendo un presupuesto que les permita reactivar su fuente laboral, es decir la extracción de carbón en la zona de Curanilahue.

Como consigna BiobioChile, los manifestantes llevan ya 21 días de encierro en el chiflón, esperando la respuesta del Gobierno a quienes solicitan cerca de 500 millones de pesos para volver a abrir los pirquenes y reanudar su trabajo, el que se ha visto mermado con el paso de los años.

El 24 de diciembre en la noche los mineros celebraron navidad junto a sus familiares, en una emotiva cena en el yacimiento, y donde le solicitaron a la presidenta Bachelet que tome en cuenta sus demandas, apelando a la humildad de un pueblo cuya única fuente laboral residía en la minería del carbón.

Marcha en Concepción

Mientras los 178 mineros siguen bajo tierra, el pasado viernes 23 de diciembre, una comitiva de los mineros se manifestó en el centro de Concepción extendiendo un lienzo que indicaba “No queremos pasar navidad bajo la Mina. Solución Ahora”, la marcha, como consigna Resumen.cl habría culminado en la catedral penquista, recibiendo el apoyo de distintas organizaciones sociales. Sin embargo la situación no mejoró y los manifestantes amenazan ahora con quedarse encerrados hasta año nuevo en la mina.

Los manifestantes acusan que el gobierno no ha creado el protocolo necesario que permita la compra de la mina de carbón para seguir en sus puestos de trabajo. Labores que se habían comenzado a ejecutar de manera independiente, volviendo a reactivar el trabajo en la mina, hasta que el Sernageomin de la región del Biobío declaró esta acción como “ilegal” y clausuró el yacimiento, aludiendo a “riesgo de derrumbe, inundación y acumulación de gas”.