Hace un año atrás, la ciudad de San Francisco (EEUU) instalo su primera “ciclovía en elevación” en la transitada Market Street en el centro de la ciudad.

Este tipo de ciclovías ofrece un gran potencial para resolver, con un costo moderado, los problemas más grandes de las ciclovías convencionales ayudando a evitar que automovilistas se estacionen o entren ilegalmente en carriles para bicicletas.

La ciclovía experimental en San Francisco incorporó tramos con diferentes tipos de diseño con el objetivo de estudiar lo que funciona y lo que no para el desarrollo de una nueva generación de infraestructura urbana amigable con el ciclista.

Los diseños estudiados incluyeron la implementación de carriles con bermas inclinadas, bermas en 90 grados, carriles más anchos y más estrechos, así como diferentes alturas con respecto a la vereda.

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Tras un año de estudio, la Agencia de Transporte Municipal de San Francisco (SFMTA) publicó un análisis exhaustivo del funcionamiento de los distintos tramos.

De acuerdo al informe, para calles comerciales concurridas se recomienda un diseño de carril bici que esté al nivel de la vereda (similar a la opción C), con un borde vertical (como se usa en la opción D) y que incluya áreas de amortiguación entre ambos carriles y la vereda.

A su vez, la publicación señala que para que los carriles de bicicletas protegidos funcionen en áreas comerciales, idealmente deberían tener una configuración protegida de estacionamiento, con un carril de aparcamiento y zonas de carga entre el carril de la bici y la calzada. Si el carril de la bici está al nivel de la calzada, debe ser separado de la calle por una berma de concreto o mediana.

Se destaca además que, las bermas inclinadas tienden a no ser impedimentos efectivos para el estacionamiento ilegal de autos en las ciclovías. Recomendando además, añadir pintura de color para hacerlas más visibles y usar postes de plástico golpeados con seguridad para separarlos de la calle donde sea apropiado.