Rosa Peñaloza, la madre de la querida transformista Hija de Perra, intentó inscribir el nombre artístico de su hijo en el Ministerio de Economía para ser la representante legal de la marca, solicitud que, como consigna The Clinic, fue rechazada.

Recordemos que la madre de Víctor Hugo Pérez sostuvo una ardua batalla contra Fonasa en la Superintendencia de Salud para que pagaran los gastos médicos a los cuales se enfrentó su hijo, ya que fue ingresado de urgencia en la Clínica Dávila, recinto en el cual estuvo internado por 88 días por complicaciones de salud que presentó debido a ser portador del VIH. El protocolo de salud chileno indica que si un enfermo es derivado de urgencia vital a un recinto asistencial no se deben aplicar costos asociados a su tratamiento, situación que no habría sido respetada por la entidad médica, la cual finalmente tuvo que hacerse cargo.

Ahora el conflicto surge con el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (Inapi), que depende del Ministerio de Economía, el cual le negó la inscripción comercial de la marca “Hija de Perra” por considerar que atenta contra la moral y las buenas costumbres.

Rosa, junto a su familia, desde hace un tiempo confecciona ropa, lencería y accesorios, bajo la marca Hija de Perra, pero sin ningún reconocimiento oficial. Por eso, en julio, presentó la solicitud ante la secretaría de Estado, ya que habría notado a varias personas ajenas a su círculo utilizando el seudónimo que Víctor Hugo hizo famoso y que su familia reclama como propio.

En la respuesta enviada por la cartera que encabeza el ministro Luis Felipe Céspedes a su solicitud, explicaron que según los artículos 19 y 20 de la ley 19039, “la marca solicitada es contraria al orden público, a la moral o las buenas costumbres, comprendiendo en éstas el principio de competencia leal y ética mercantil. En efecto el signo pedido corresponde a una palabra o expresión deliberadamente despectiva e insultante que genera daño a alguien psicológicamente hiriéndolo y /o maltratándolo en definitiva afectando sus derechos y dignidad”.

“Yo creo que es una actitud un poco retrógrada y añeja. La temática de género, las vanguardias o la teoría queer, son materias que se pasan en todas las universidades. No puede ser desconocidas por una institución pública. Están demasiado anticuados, ya estamos en otro siglo”, declaró Rosa a The Clinic, indicando que con una etiqueta de marca no está dañando a ninguna persona, “ni tampoco se presiona a nadie para que use una polera de Hija de Perra. Es ridículo que me rechacen la petición argumentando esos motivos”, comparando además la decisión del Ministerio, con el reciente episodio de la muñeca inflable que protagonizó Céspedes en la cena de Asexma, que provocó un bochorno internacional.

“Ellos son autoridades, reciben otro trato. Para el resto de los ciudadanos no es lo mismo, hay una diferencia de aquí a Roma, ellos son tratados con mucha más benevolencia que una persona cualquiera como yo”, asevera, indicando que apelará a la medida.