El profesor y doctor en Historia, Sergio Grez envió una carta al diario El Mostrador donde manifiesta su descontento ante las acusaciones que se hacen en el reportaje Sexo, mentiras y denuncias: la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile y los casos de acoso y abusos, donde se menciona como uno de los nombres que más se repite en las denuncias aparecidas en la investigación, según consignan estudiantes consultados. Asimismo, autoridades universitarias niegan que en la casa de estudios no existan protocolos para atender estos casos, destacando los textos “Orientaciones para enfrentar el Acoso Sexual en la Universidad de Chile”, el que busca informar sobre los alcances del acoso sexual en la sociedad y en la Universidad de Chile, informando sobre el marco legal dentro del cual se inscriben estos casos, y disponible en soporte digital en este enlace.

Por otro lado, también existe el documentoRespuesta Institucional ante el Acoso Sexual en la Universidad de Chile” elaborado por el abogado Claudio Nash, el cual revisa la actual normativa universitaria y determina las medidas que deben adoptarse para que la Universidad cumpla con su obligación de dar una respuesta efectiva ante los casos de acoso sexual que se puedan presentar en la institución.

La carta de Grez, dirigida a Mirko Macari, Director de El Mostrador indica lo siguiente:

“En todo Estado de Derecho existe el recurso de las víctimas a denunciar acciones que las perjudiquen. La consagración de ese derecho exige que quienes se sientan lesionados en su dignidad y derechos, formalicen sus acusaciones ante instancias regulares, aportando información que las respalde. De lo contrario, se trataría de acusaciones sin fundamento que no deben ser difundidas sin haber sido adecuadamente contrastadas, porque de no ser así, dañan la honorabilidad de las personas.

En la edición de hoy (martes 27 de diciembre) del medio que usted dirige, se ha publicado un reportaje titulado “Sexo, mentiras y denuncias: la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile y los casos de acoso y abusos”, donde se señala que mi nombre es uno de los asociados a casos de acoso sexual en esta Facultad de la Universidad de Chile. Esta alusión es completamente infundada e irresponsable, ya que todos los casos de acoso sexual en nuestra institución han sido canalizados a través de las instancias jurídicas de la propia universidad. No existe acusación formal y documentada contra mí, ni en los tribunales de la República, ni en los sumarios amplios que se han abierto en la Universidad de Chile desde fines del año 2015. Mis actividades profesionales se desarrollan en la más absoluta normalidad y rodeado del reconocimiento de mis pares y de mis estudiantes.

Por lo tanto, le solicito que introduzca en su medio esta aclaración para evitar que mi dignidad personal, académica y profesional sea dañada, atendiendo a que esta petición no pretende vulnerar la libertad de informar con la que deben operar siempre los medios para aspirar a una genuina democracia, sino establecer la verdad y evitar acusaciones injustificadas”, indica Grez para finalizar.

La visión del Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile

De esta misma forma, el departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile envió una declaración pública donde se refieren al reportaje.

“Durante los últimos años, la Universidad de Chile ha hecho un esfuerzo institucional claro y específico para enfrentar los problemas de acoso y maltrato en la institución. La creación de la oficina de Igualdad de Oportunidades de Género en enero del año 2015, la encuesta sobre acoso sexual hecha a nivel de toda la universidad y cuyos resultados se presentaron en agosto de 2016 y las investigaciones sumarias realizadas frente a las denuncias recibidas y las respectivas sanciones administrativas, dan cuenta concreta de ello. No ha sido fácil vencer resistencias e instalar estos problemas como relevantes para la comunidad universitaria, pero dicho proceso está en marcha.

El Departamento de Ciencias Históricas, como parte de la Facultad de Filosofía y Humanidades, recibió en el año 2015 denuncias serias respecto a estos comportamientos. Frente a lo cual y de manera consecuente con estas nuevas políticas universitarias y las movilizaciones de nuestros y nuestras estudiantes, destacamos que durante los años 2015 y 2016, la Facultad de Filosofía y Humanidades ha realizado las investigaciones sumarias correspondientes, han habido sanciones conforme a nuestro reglamento y se han tomado medidas para superar una situación difícil para nuestra comunidad.

Subrayamos también, que no es nuestro interés asumir ninguna forma de defensa corporativa de las actuaciones y opiniones personales de miembros de nuestra comunidad frente a estos problemas y materias, y creemos que es prerrogativa de cada persona levantar su voz frente a declaraciones que podrían o no corresponder a lo que efectivamente afirmaron. Pero si en Chile existe la libertad de prensa y respetamos el derecho a la libre información y difusión, también tenemos el derecho a expresar que en dicho artículo existen informaciones inexactas y desactualizadas, y serios problemas en términos de ética periodística.

En el reportaje firmado por Camila Ossandón y José Tomás Tenorio se citan entrevistas que fueron realizadas en el mes de mayo de 2016, para el medio de prensa Kilómetro Cero, perteneciente a la Facultad de Comunicaciones de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Este reportaje fue rechazado por Kilómetro Cero, y fue publicado ocho meses después en otro medio de prensa. Igualmente, en el reportaje hay declaraciones de terceros no cotejadas con sus supuestos enunciadores, se tergiversaron declaraciones y se usaron declaraciones hechas en off. Por último, hay afirmaciones que no corresponden a la realidad, como mencionar a un profesor como acusado de acoso y que no ha sido objeto de esas acusaciones ni de investigaciones sumarias en la universidad, la omisión al trabajo conjunto de académicos, académicas y estudiantes en materias éticas, y también confusión de hechos y fechas hacia el presente y en el pasado, demostrando escaso interés en confirmar la información entregada y por lo tanto, equiparando hechos reales con rumores y comentarios sin fundamento.

Los problemas de acoso sexual, laboral y académico dañan en primer lugar a sus víctimas y luego a toda la comunidad universitaria. Esperamos que sean enfrentados con mayor seriedad por el periodismo nacional, y que no dificulten el trabajo en marcha de construir una comunidad más justa, segura y respetuosa para todas y todos nosotros”.

Esta declaración fue firmada por el  Consejo del Departamento de Ciencias Históricas, compuesto por Pablo Artaza, Director, Isabel Torres Dujisin, Consejera y Azun Candina Polomer, Consejera.

Declaraciones desde el decanato de la Facultad de Filosofía y Humanidades

De esta misma forma, la Decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades, María Eugenia Góngora, manifestó a través de una carta que, “en relación a la nota publicada hoy (martes 27 de diciembre) sobre los casos de acoso sexual en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, me permito exigir que se aclaren y rectifiquen una serie de afirmaciones falsas señaladas en el texto. Al mismo tiempo, solicitamos dar a conocer íntegramente a la opinión pública la información que ha sido omitida en la nota, dando espacio para la publicación de ésta en las mismas condiciones y espacio en las que fue publicada la nota.

La Facultad de Filosofía y Humanidades siguió todos los procedimientos que permite la institucionalidad por la cual se rige, en este caso los sumarios administrativos. Existe un sumario cerrado que concluyó con la destitución de un académico y un sumario amplio, en proceso de cierre, que acogió diversas denuncias y declaraciones de estudiantes y académicos.

Más allá de los procedimientos formales y de las investigaciones rigurosas para cada uno de los hechos denunciados, como Decana de la Facultad de Filosofía y Humanidades solicité al Consejo Universitario la creación de un grupo de fiscales especializados en casos de acoso laboral y sexual, que se puedan hacer cargo de las investigaciones en estos temas. Con esta medida se dotará a las autoridades de mejores herramientas para enfrentar situaciones de esta naturaleza.

Asimismo, reforzamos los instrumentos normativos existentes para prevenir el acoso, acoger a las víctimas y erradicar las prácticas discriminatorias y abusivas, en estrecha coordinación con el nivel central de la Universidad. Una de estas medidas concretas fue el fortalecimiento del Comité de Ética de la Facultad, que cuenta con la participación paritaria de los tres estamentos universitarios.

Lamentamos profundamente que El Mostrador no se haya contactado con nosotros antes de la publicación. La nota señala “se solicitaron entrevistas para este reportaje en cuatro ocasiones”, las que no habrían sido concedidas ni por mí ni por mi equipo. Queremos aclarar enérgicamente que una de las personas que firma el artículo, Camila Ossandón, solicitó información en mayo de este año, presentándose como una estudiante de periodismo de la Universidad Católica e integrante de la revista Kilómetro Cero. En ese momento el sumario estaba en curso, tal como le señalamos a la estudiante, y le entregamos la información solicitada con copia a la directora y al editor de Kilómetro Cero. Consideramos grave que los editores de El Mostrador no hubiesen contrastado la información -que entendemos había sido reporteada para otro medio de comunicación- que aparece en la nota, lo que incluso les hubiese permitido actualizar la información.

Se señala, por ejemplo, que no existen protocolos para enfrentar estos casos, cuando la Universidad de Chile cuenta con los documentos “Orientaciones para enfrentar el Acoso Sexual en la Universidad de Chile” y “Respuesta Institucional ante el Acoso Sexual en la Universidad de Chile”, a los cuales se puede acceder acá. También se indica que el Senado universitario es quien recibe las denuncias por acoso sexual, lo cual también es absolutamente falso.

Condenamos la falta de rigurosidad de la nota publicada en El Mostrador, así como la entrega de información falsa, confusa, tergiversada y desactualizada, sin contrastar fuentes y sin reparar en los daños que pueden causar no sólo a las personas aludidas sino a toda una comunidad.

Hemos actuado de manera responsable en pos de investigar con la máxima rigurosidad, velando siempre por el bienestar de nuestra comunidad, en coherencia con el compromiso de la Universidad de Chile con la defensa de los derechos de las personas. Es dable esperar lo mismo de nuestros medios de comunicación y exigir el cumplimiento de los principios éticos que debieran regir la profesión periodística”.