Según la Encuesta Casen 2015, en Chile un 2,4% de las personas en edad de trabajar en el país son extranjeras, es decir 330 mil y, de ellos, el 73,8% ha logrado insertarse laboralmente, cifra superior a los ocupados de nacionalidad chilena (53,5%). En la migración hay una oportunidad para quienes lleguen, pero sobre todo para nosotros como país.

Las estadísticas son claras y nos presentan una realidad irrefutable: los extranjeros vienen a Chile en busca de oportunidades, de empleo y nuestro sistema logra hacerse cargo de esta demanda. Más aún, esta migración puede ayudarnos a solucionar un problema que hasta hoy presentan sectores críticos de nuestra economía, en el área principalmente de comercio y servicios, que tienen una alta rotación de su personal.

Este fenómeno trae consigo diversidad, tolerancia y el desafío de lograr integración e inclusión lejos de la discriminación. En este escenario es imprescindible favorecer desde el Estado, más que nunca una migración creciente para que todos quienes ingresen al país en forma regular puedan ayudarnos a la construcción de un mejor Chile, cimentando la inmigración en la dignidad y el respeto que merece todo ser humano.

En congruencia con lo anterior, Sence entrega habilidades transversales que están debidamente incorporadas en la ejecución de los planes formativos a todos sus usuarios, y se incorporarán a partir del año 2017 nuevos módulos de formación de habilidades que considera con especial atención el tema idiomático, dichos módulos partirán, en primera instancia, en la Región Metropolitana, considerando que el 62% de la población migrante se concentra en ella.

El enfoque desde Sence es generar la empleabilidad necesaria para la consecución de un empleo digno y productivo para todos nuestros usuarios, sin excepción de país de origen, raza, género o nivel educacional para que, al margen de las competencias y habilidades que presenten, puedan perfeccionarse e insertarse laboralmente.

Por eso, la oportunidad de crecer desde la multiculturalidad es nuestra, ya que podemos comprobar, desde Arica a Punta Arenas, que somos un país que se ha forjado con el tremendo aporte de los migrantes.