El liceo Augusto D´Halmar en Ñuñoa consiguió el mejor promedio de puntaje entre los liceos municipales la PSU: 664 puntos superando incluso al Instituto Nacional.

Pero su realidad no es fácil ni mucho menos de una alta selección académica. Según una nota de La Segunda, el 50% de sus estudiantes provienen de hogares pobres, donde incluso, falta el agua caliente.

Para ayudarlos, el director del recinto, Jaime Andrade, explica que “muchos no tienen agua caliente en la casa, así que llegan a bañarse y para que no se enfermen les pusimos secadores. Eso además hace que lleguen más temprano y mejoramos la asistencia”.

Por ello, el recinto tiene espejos, alisadores y secadores de pelo para que los niños y jóvenes de menores recursos puedan aprovechar.

“Este colegio era muy difícil, lleno de pandillas, de marihuana. Partimos por darles cariño a los niños, darles la posibilidad de apropiarse del espacio. Por ejemplo, incluso cuando no había jornada completa, podían quedarse hasta a las siete de la tarde. Y como no tenían ambientación en las casas, les dimos este lugar, les vendimos cuentos, y recién ocho años después, nos preocupamos de la calidad”, comenta.

Para Andrade, además, una de las clave es entregarles herramientas, ayudarlos, pero también guiarlos para que puedan sobrepasar esas dificultades.

“Muchos tienen problemas en sus hogares. Nosotros recogemos eso, pero les enseñamos que los problemas son parte de la vida y que no deben quejarse por lo que les tocó vivir. Por eso es que el trabajo es nuestro principal valor”.

Eso sí, dice que en el colegio no hay “nada de piercings ni cosas en el pelo, ni escupir, ni tirar basura ni rayar los baños. El profesor es el profesor. Exigir no es pecado, es cariño. Regalar es pecado”.

El Augusto D’Halmar se ubica en el lugar 32 de los colegios con mejores promedios en la PSU. Los 31 que lo anteceden son todos privados.