En el último día de un movido 2016, la presidenta de la República Michelle Bachelet dio una extensa entrevista en La Tercera, donde repasa, sobre todo, el machismo que ve día a día en la clase política del país.

“Uno ve mucho más corbatas, ternos, o más hippies, pero muchos más hombres que mujeres. A los partidos, cuando se solicitan nombres de mujeres de excelencia para distintas posiciones de trabajo, o también para candidatas, la verdad que no abundan”, dijo la mandataria.

Agregó que está “bien tener mujeres en lugares importantes, pero eso no significa que de manera automática se generen los cambios culturales que permitan que mucho de esta estructura sexista y machista que existe en la sociedad chilena pueda cambiar. Hemos avanzado, pero todavía falta más”.

Entonces, Bachelet pasa a un tono más personal sobre cómo han sido las críticas hacia ella, sosteniendo que no sería lo mismo si fuese hombre. “Si hay un Presidente hombre que está pasando por alguna situación difícil, nadie habla de debilidad, de falta de liderazgo. Son otro tipo de expresiones que se utilizan, ¿no? Más allá de eso, las personas tienen lo que se llama un sesgo inconsciente o invisible y valoran de distinta manera a las mujeres y a los hombres”, dijo.

También abordó qué pasó después del caso Caval, cuando se rumoreó que tenía depresión, tomaba medicamentos y que incluso tomaba mucho alcohol. Todo era mentira, dijo la mandataria, quien no negó su tristeza por la situación pero asegura que le llamaba la atención que a cualquier lugar que iba la gente le preguntaba si de verdad estaba bien. “Es muy sorprendente para mí. Porque como he sido siempre autónoma, trabajadora, estudiosa y me conozco los temas, que alguien pueda imaginar que uno está como en otra, es muy curioso. Entonces uno dice: ¿Será porque soy mujer que pueden permitirse creer de que uno no está en condiciones de gobernar?”.

Próxima a cumplir tres años de su segundo mandato en La Moneda, Bachelet ha enfrentado escándalos de corrupción, financiamiento irregular en la política, la peor evaluación ciudadana a un presidenta en encuestas y el completo desencanto de la gente con la política. Razones más que suficientes para decidir que después de su último año, no volverá más. “Está absoluta y totalmente descartado continuar en la política chilena, desde el punto de vista de cargos de representación”, afirmó.

“Ya es suficiente. Yo, en broma, siempre digo que quiero dedicarme a cultivar tomates. En el sentido de poder meter las manos en la tierra, algo que uno conoce, y que uno puede tener el producto que uno busca. Pero no es tan simbólico tan solo, ¿ah? Tengo ganas de hacer cosas como más manuales. Sí, sí. A mí me encanta cocinar, además, y todo eso”, finalizó la presidenta.