“Francisca Linconao pesa 42 kilos, no se está alimentando y sus huesos delgados se siguen debilitando, quebrando de a poco, junto con sus ojos que se van cerrando. Francisca, la machi, está muriendo a cada minuto”. Así comienza la columna escrita por el periodista Richard Sandoval para Noesnalaferia, un artículo que ha tenido una alta viralización en redes sociales al retratar crudamente la realidad que vive hoy Linconao.

Sandoval, director del popular blog, escribe a propósito del informe oficial del Departamento de Derechos Humanos del Colegio Médico, con el que el organismo advirtió a las autoridades que la machi Francisca Linconao no tiene “ni siquiera una semana”.

El detalle del informe, publicado hoy por Mapuexpress, da cuenta del delicado estado de salud que mantiene hoy la machi, en huelga de hambre desde el 23 de diciembre. Las conclusiones incluyen desnutrición calórico proteica establecida; riesgo incrementado de caídas y fracturas patológicas; riesgo incrementado de Enfermedad Ulcerosa Péptica Gastroduodenal; riesgo de complicaciones neurológicas, pulmonares, renales, cardiovasculares, hepáticas, entre otras.

“Francisca es machi, es una autoridad espiritual de su pueblo, el mapuche, pero hoy no la dejan curar, no le permiten conectarse con sus divinidades, le han despojado su capacidad de reunir, de juntar, de recibir almas que se encuentren y se miren. La han metido presa otra vez por sospechosa del atentado al matrimonio Luchsinger-Mackay, mismo caso del que fue absuelta hace tres años con una indemnización millonaria del Estado por los perjuicios causados a su rol espiritual, con las mismas dos pruebas que no son pruebas, las mismas dos pistas que parecen la patética construcción de realidad de un niño ingenuo: un vínculo a partir del relato de otro procesado, quien luego se desmintió denunciando presiones de un fiscal que ya había sido acusado por un superior en la fiscalía de la Araucanía por persecución y discriminación a los mapuche; y -la segunda “prueba”- la señal de una antena telefónica que indicaría que, la noche del asesinato, Linconao estuvo en su casa con otros cuatro de los acusados. Esto último, sobre la base de unos números telefónicos que ni la empresa telefónica ha podido asegurar a quien corresponden, como tampoco han podido asegurar la exactitud de la ubicación de los aparatos desde los que se identificaron los celulares”, señala el texto.

El periodista critica en duros términos la aplicación de la Ley Antiterrorista sobre la machi y la alevosia con que el Estado de Chile actúa sobre ella.

“Será que no te perdonan ser machi, Francisca Linconao, en el país que suelta a genocidas por considerarlos pobres viejos miserables, abuelitos que inspiran pena, pero que calla cuando tres años de persecución y cuatro prisiones preventivas erosionan la vida de una mujer mapuche, vieja y sin contactos en la élite política y empresarial. Será que no te perdonan ser machi, Francisca Linconao, los que asumen tu imagen y tu historia, sin mayores pruebas, como señal inequívoca de crimen y desobediencia; los que ven en tus ojos el chivo expiatorio más fácil para resolver casos judiciales que les quedan grandes. Tus ojos, que mientras se cierran siguen sosteniendo dignidad, en el peso que les causa el recuerdo de tantas historias de purgas, de tantos triunfos frente a demonios, de tantas batallas ganadas y perdidas frente a la lluvia y la fertilidad de los campos. Tus ojos, sostenidos en el peso de estar viva en la condena, en el sospecha a priori, en el resistir, un día más, sabiendo que será que no te perdonan ser machi, Francisca Linconao“, cierra el director de Noesnalaferia.

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