El pasado sábado se reunió la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) para discutir las proyecciones del movimiento estudiantil. Ahí se tocaron temas importantes como la organización del 8 de marzo, donde el llamado fue a convocar una jornada de protesta nacional contra el acoso sexual y la violencia machista, la educación no sexista y los derechos de la mujer trabajadora, plegándonos a la organización oficial que este año recaerá en la coordinadora de mujeres #NiUnaMenos. Esta primera discusión se dio en base a las caracterizaciones que las secretarías de género de distintas federaciones del país realizaron. También se debatió sobre la Universidad Arcis y los pasos a seguir para evitar el cierre de la institución.

Sin embargo, el punto sobre las proyecciones del movimiento estudiantil dejó mucho que desear. En plenos exámenes para algunos y vacaciones para otros, donde nuestros espacios políticos de discusión carecen de actividad, dirigentes de la Confech decidieron ratificar indicaciones a la reforma, concretando por fin la estrategia de la incidencia ministerial y parlamentaria que ha sido rechazada por amplios sectores del movimiento estudiantil durante el año.

Quienes firmamos esta columna fuimos enfáticos en denunciar al interior de la plenaria que se presenten indicaciones a una reforma de educación superior que es estructuralmente neoliberal, es imposible ingresar las demandas del movimiento estudiantil a una reforma cuyo objetivo es regular el mercado educativo en pos de su fortalecimiento. En segundo lugar, rechazamos que sea precisamente en verano que se impulsen las indicaciones, cuando ninguno de nuestros compañeros y compañeras ha tenido la posibilidad de discutir. En tercer lugar, estas indicaciones no representan ni respetan lo que se ha venido discutiendo al interior de la Confech que era presentar una contrapropuesta del movimiento estudiantil y no indicaciones parciales.

Finalmente, rechazamos las indicaciones presentadas a la plenaria Confech porque quienes presentaron esta propuesta de acción no plantearon ningún camino a seguir luego del inminente rechazo de las mismas por parte del Ministerio de Educación, es por tanto una propuesta vacía que no apunta al bienestar del movimiento estudiantil.

En vez de la incidencia en una reforma neoliberal, que no será modificada en beneficio de las y los estudiantes, necesitamos levantar una estrategia de unidad con otros sectores como lo son las y los trabajadores, No + AFP, #NiUnaMenos, el pueblo mapuche y otros actores para conquistar nuestras demandas. En ese sentido propusimos un encuentro con otros actores para marzo con el objetivo de definir la estrategia a seguir hacia el 2017 y, en lo inmediato, el rechazo tajante a la reforma neoliberal de Bachelet mientras siga en pie, así como el rechazo a que la idea de legislar se vote en enero, cuando el movimiento estudiantil se encuentra completamente desorganizado.

Si bien estas últimas propuestas también fueron aprobadas por la plenaria, consideramos que es un contrasentido el impulso de las indicaciones y que, sin mayores fuerzas que la de los dirigentes de la Confech, estas indicaciones no aportan al fortalecimiento del movimiento estudiantil, sino a seguir oxigenando a la Nueva Mayoría y a las reformas que viene impulsando, en las que ya nadie confía.

Consideramos que esta política -que se queda en las cúpulas dirigentes y no busca la organización de las bases- es dañina para el movimiento estudiantil, nosotros no apostamos por este tipo de accionar alejado de las y los estudiantes. Hacemos un llamado a las y los estudiantes a rechazar enérgicamente la reforma y a organizarnos en unidad con otros sectores para recuperar las fuerzas del movimiento estudiantil en la conquista de la gratuidad universal, financiada totalmente por el Estado, democrática, laica, no sexista y cuya orientación del conocimiento esté al servicio de los trabajadores y el pueblo.