La actual presidenta de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe, hizo noticia esta semana por decir en una entrevista al canal 24 Horas: “Somos la UDI popular, un partido que se generó en las poblaciones”.

Sobre esto, quisiera hacer dos precisiones. Primero, conceder aquellos aspectos que juegan a favor de su afirmación. Efectivamente, cuando la UDI nace formalmente como movimiento político en 1983, decide, ese mismo año, constituir bases militantes en sectores populares urbanos, tarea para la cual conformó el denominado ¨Departamento Poblacional¨. A la cabeza de esa organización estuvieron Luis Cordero, Pablo Longueira y Alfredo Galdames, este último, vecino de Conchalí que había sido funcionario de la Secretaría Nacional de la Juventud y había trabajado codo a codo con las autoridades municipales impuestas por la dictadura, lo que le significó en los años ’80 ser designado presidente de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos de su comuna (para que quede claro, nombrado por el alcalde, no electo) y luego jefe de la dirección de organizaciones comunitarias de ese municipio. El Departamento Poblacional tuvo cierto éxito en reclutar militantes en algunos territorios de Santiago, tarea en la que recibió la ayuda de la estructura gubernamental, desde municipios a ministerios. De hecho, el mayor de sus éxitos tuvo que ver con la intervención del Ministerio de Vivienda en el campamento Raúl Silva Henríquez, cuando el ministro de la época Migue Ángel Poduje se articuló con el Departamento Poblacional para dialogar exclusivamente con los dirigentes UDI de la toma, lo que tuvo efectos en la disputa que libraban con la izquierda por la conducción vecinal.

En segundo lugar, es necesario precisar por qué la afirmación de Jacqueline Van Rysselberghe no es correcta. Para empezar, el origen de la actividad militante que conformó la UDI se remonta bastantes años antes de su aparición formal como movimiento político en 1983. Si tuviéramos que pensar en un espacio remoto de origen, ese podría ser la Universidad Católica, en donde los gremialistas dirigidos por Guzmán comenzaron a sedimentar un proyecto sociopolítico desde la década de 1960. Luego, entre 1973 y 1983, los gremialistas articularon una red política de facto a nivel nacional y al calor de su exitosa inserción en las altas esferas del poder dictatorial. Porque la red política que dirigió Guzmán no sólo llegó a controlar el equipo de diseño de la nueva institucionalidad (Guzmán como hombre clave en la redacción de la Constitución de 1980), sino que también la administración económica que sentó las bases del modelo neoliberal, pues los Chicago Boys también eran gremialistas convocados políticamente por Guzmán. Su poder en el gobierno de Pinochet hasta 1980 llegó a ser tal, que operaron, según el cientista político Carlos Hunneus, prácticamente como partido único del régimen. Tampoco se quedaron cortos en su inserción a nivel de las organizaciones sociales, claro que sin ganar elecciones, sino sólo recibiendo el beneficio de las designaciones. A nivel universitario controlaron centros de alumnos y federaciones, y a nivel territorial fueron fuertes en las juntas de vecinos. Cuando en 1983 decidieron formar partido a nivel poblacional ya tenían toda una red articulada desde la intervención dictatorial a las organizaciones comunitarias.

De todos modos, la frase de Jacqueline Van Rysselberghe no fue una torpeza irreflexiva, sino que es una producción racional que da cuenta de la importancia otorgada a la experiencia del Departamento Poblacional en la cultura militante UDI. Su frase debe ser entendida en el marco de un relato de identidad, una construcción discursiva y simbólica desde la cual se reproducen imágenes de ¨los nuestros¨ y ¨los otros¨. Desde ese tipo de relato, la UDI configura una autoimagen: “no somos la vieja derecha oligárquica sino la nueva derecha popular que le disputó palmo a palmo las poblaciones al comunismo”. Y desde esa imagen, hacen política. Pero el que el relato se construya, el que el relato tenga un uso, no quiere decir que sea cierto. La UDI, como orgánica militante, como grupo con incidencia en el régimen de Pinochet, y también como partido con inserción social, no se generó en las poblaciones.

Esa UDI nació de la estructura de poder e intervención instalada por la dictadura. Nacieron con poder, nacieron del poder, ese tremendo poder que materializó una nueva institucionalidad autoritaria y un nuevo modelo de desarrollo capitalista a punta de control y represión. No es fácil dimensionar y definir ese lugar de nacimiento de la UDI, pero estaremos de acuerdo en que no fue La Legua, ni La Victoria, ni la José María Caro.


Académico de la U. Católica Silva Henríquez, autor de "Historia de la UDI: Generaciones y cultura política (1973-2013)"