“Se ha anunciado para los próximos días la entrega de un informe relativo a los problemas que aquejan a las tierras de Arauco y la formulación de medidas políticas. Estas suelen basarse en conceptos vulgares repetidos hasta el cansancio, como es la idea de una ‘deuda histórica’ y la necesidad de que todos reparemos ese prejuicio. Habría, además, una cultura ancestral que debe valorizarse”,  partió escribiendo el Premio Nacional de Historia Sergio Villalobos en una columna publicada en dos páginas de El Mercurio titulada “La Araucanía y sus falsedades”.

El objetivo de la columna era “desmitificar” algunos asuntos respecto a la Araucanía, primero diciendo que “hay que tener en cuenta que los araucanos, mal llamados ‘mapuches’, son mestizos con una fuerte carga blanca, igual que todos los chilenos de norte a sur”.

Villalobos partió planteando la pregunta “¿Quién está en deuda con quién?”.

En primer lugar habló de los bienes materiales que trajo la Conquista, enumerando el hierro, nuevas ropas, herramientas, el caballo, los vacunos, el trigo, la moneda, el vino y el aguardiente, “que impulsaron la embriaguez casi permanente e influyeron en el entusiasmo bélico y en la depravación social interna”. El historiador agregó: “Considerando todos esos bienes, cabe discutir quién está en deuda con quién”.

Luego pasó al plano espiritual, diciendo: “El cristianismo introdujo la creencia en un solo dios, justiciero y misericordioso, que imponía la bondad y el buen trato, organizaba la familia, amparaba la justicia y el respeto al Estado (…) se desplazaron mitos y creencias, la hechicería, venganzas y sacrificios humanos, la acción maligna de los machis y muestras de canibalismo”.

“Hoy día los mestizos de araucanos se declaran mayoritariamente cristianos y quizás no sería conveniente quitarles esa creencia”, agregó Villalobos.

Otro tema al que se refirió es al carácter de guerreros de los mapuche, calificándolo como “uno de  los mitos más tenaces y falsos de nuestra historia”.

“A la llegada de Valdivia, la población de la Araucanía era de unas 500 mil personas, mientras en todo el siglo XVI no llegaron a Chile más de unos 5.000 hombres. Generalmente los choques armados eran entre decenas de miles de indios y unas pocas decenas de conquistadores. Y, aun así, estos últimos eran vencedores no pocas veces”, dijo el historiador.