La madrugada del 29 de septiembre del año 2013 se concretó el traslado de 10 reos desde el Penal Cordillera hasta Punta Peuco. Unos días antes, el ex presidente Sebastián Piñera había anunciado el cierre del recinto asegurando que se tomó en cuenta la igualdad ante la ley.

Hoy, tres años después, la obra Cordillera (dirigda por Felipe Carmona y Francisca Maldonado) nos relata las últimas horas de 4 reos antes del traslado: Manuel Contreras, Odlanier Mena, Miguel Krassnoff y Marcelo Morén Brito.

-Miguel Krassnoff está lejos de ser olvidado. A principios del mes de diciembre envió una carta alegando inocencia y pidiendo que le rebajaran la condena, que suma 400 años. Por otro lado, un par de semanas después, 8 internos de Punta Peuco pidieron perdón en una ceremonia ecuménica. ¿Qué opinión merece esta polémica que se ha generado? ¿Hay espacio para la reivindicación?
-Iba a llegar este momento, se iba plantear este asunto. Ellos tienen cadena perpetua y deben cumplir hasta el final de sus días. Ahora, yo también estoy de acuerdo en que todo es digno de revisión, pero estos presos han tenido tratos diferentes. Están en un recinto especial… en Cordillera estaban muy regaloneados, ahora no tanto pero igual tienen buenas condiciones en Punta Peuco. Quizás lo lamento por sus familias, quizás ellos quisieran tenerlos cerca en sus últimos días… pero bueno, es un tema muy complejo, son muchos los aspectos que hay que considerar. A uno se le atraviesa el sentido de la justicia, el humanitarismo… es difícil. Pero su condena es de por vida y así deberían cumplirla.
Hay algo que a mí me llama la atención, que es que ellos pidan que se les rebaje la condena pero no muestran el menor arrepentimiento. Decir “lamento la molestia, o la zozobra que ha pasado la familia” no es arrepentirse, eso es lamentar el efecto del hecho, pero no es arrepentirse del hecho en sí mismo. Eso me llama la atención. Que no reconozcan nada… y eso se ve también en la obra, no hay un reconocimiento de que ellos cometieron un acto perverso. No, pedir disculpas a las familias no me parece suficiente para rebajar una pena… no es suficiente.

-¿Cómo se prepara un personaje tan potente y complejo como Miguel Krassnoff?
-Bueno, lo primero es lo que está en el texto escrito, cómo describen al personaje en cuanto a las características personales, en cuanto a su relación con los otros personajes y ahí me formo la primera idea, que es la más importante y la base. Después, eso lo complementa uno con información aparte, viendo si hay datos del personaje. En este caso hay un libro de Mónica Echeverría sobre Krassnoff y está toda la información, hay que tratar de llegar a toda la información que exista sobre él. Y además, bueno, las vivencias personales que uno tiene al respecto… también es importante el enfoque que el director de la obra tiene sobre el personaje. Son muchos los aspectos que se toman en cuenta.
Hay que ponerse en el lugar del personaje, claro que algunos son más gratos que otros. Hay que ponerse en el lugar del otro, no solo en el teatro, si no en la vida y eso es un ejercicio que te ayuda a crecer como ser humano.

-Y en este ejercicio de crecer como ser humano, tú estudiaste a este personaje, te pusiste en su lugar. ¿Cómo describirías a Miguel Krassnoff, más allá de todas las atrocidades que conocemos de él?
-Yo creo que él es uno de los personajes más crueles de todo el cuarteto (junto con Manuel Contreras, Odlanier Mena y Marcelo Morén Brito), uno de los más fríos, a veces agresivo. Por otro lado, él tiene mucho interés en la música, habla ruso, es religioso… es bastante complejo, tiene muchas capas de personalidad.

-¿Encontraste algo lindo en él? ¿Algo valorable?
-No se trata de destacar lo que es valorable o no en él. Ahí aparece en la obra en su relación con los demás, todos los días, todo lo que él tiene dentro y bueno, claro… todos los seres tenemos en algún momento cosas buenas, en algún momento alguien tiene algún gesto de amistad, un gesto de sociabilidad, un gesto de comprensión. Probablemente esas cosas también aparecen en él, sin por eso dejar de ir a la esencia misma del personaje, que es otra cosa muy distinta a la amistad y a la solidaridad.

-El tema de la vejez, de los adultos mayores, es un tema que cruza toda la obra. Muchas veces existe en la sociedad una percepción de que cuando se es viejo, se es mejor… algunos inclusos sienten pena o lástima y creen que por la edad los violadores a los DDHH, deberían tener un trato diferente, de hecho, eso es a lo que apelan ellos y sus abogados a la hora de solicitar beneficios intrapenitenciarios. ¿Qué reflexión te generan estos temas?
-Claramente me parece que no porque se es adulto mayor se es menos peligroso. No creo que las personas cuando nos volvemos mayores nos ponemos más buenitos, eso no lo creo y en el caso de ellos está claro que no se arrepienten de los hechos. Creo que todos los seres humanos, incluso los más deleznables y los que mayor daño pueden haber hecho en la sociedad, son personas y deben tener un trato digno de las personas, incluso dentro del castigo, pero eso es muy distinto a creer que solo por la edad hay un cambio.

-En otros temas, la semana pasada se aprobó en la Cámara de Diputados un proyecto de ley que incluye al teatro como asignatura obligatoria en el colegio.. un proyecto impulsado por Teatro a Mil precisamente, también por el Sidarte y el Teatro UC. ¿Qué te parecen estas políticas públicas? ¿Es suficiente?
-A mí me parece bien que el teatro sea una asignatura obligatoria del colegio porque es una actividad que ayuda mucho al crecimiento de las personas. Ayuda al trabajo en equipo, aprender a observar el mundo que te rodea, expresarlo, desarrolla la lectura y la comprensión de la lectura. Tiene muchas cosas que no solamente es importante que se desarrollen en los niños, sino que también en los adultos.
Ahora, hay otro un proyecto de ley que tiene que ver con todo lo que compete a la escena de artes escénicas, tanto lo artístico como lo técnico. Es un proyecto de ley pero lamentablemente falta una política de apoyo a las salas de teatro. En los últimos días me enteré que se cierra la sala del teatro de La Palabra. Creo que no se tiene conciencia del daño que significa que se cierre un espacio cultural en un país como el nuestro, en que los espacios culturales no abundan, es grave.. sin embargo, no tengo la sensación de que haya una consciencia de lo importante que es esto.
Hasta el momento luchamos día a día por mantener nuestra sala, nuestro arte y por darle existencia, vigencia y continuidad en el tiempo. Es una lucha difícil.

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Cordillera retrata las últimas horas antes del traslado desde el lujoso penal Cordillera a la cárcel de Punta Peuco de nueve oficiales condenados por violaciones a los derechos humanos durante la dictadura de Pinochet. En la obra, de Felipe Carmona y Francisca Maldonado, los ex militares Manuel Contreras (Hugo Medina), Miguel Krasnoff (Héctor Noguera), Odlanier Mena (Luis Alarcón) y Marcelo Morén Brito (Jaime Vadell) reflexionan sobre la memoria, el olvido y la vejez, como un espejo de Chile.

 

La obra la puedes ver este 16, 17 y 18 de enero en el Teatro Oriente, desde las 21 horas.