Elías Figueroa será tal vez el mejor jugador chileno de todos los tiempos. Ídolo de Santiago Wanderers, Palestino, Peñarol de Uruguay, Inter de Porto Alegre y de la Selección chilena, seguro sorprendió a la fanaticada del puerto con sus declaraciones en El Mercurio de Valparaíso, donde defiende a ultranza la gestión de la sociedad anónima que controla al “Decano”.

“Don” Elías es asesor deportivo de la Sociedad Anónima Deportiva del club desde 2013, en sus inicios administrada por el empresario Nicolás Ibáñez, quien después abandonó el club exigiendo que se le pague la deuda de mil millones de pesos que invirtió en Wanderers. A principios de 2016, el equipo estuvo a punto de declararse en quiebra.

Sin embargo, Figueroa no cree en la “supuesta” crisis futbolística o administrativa de Santiago Wanderers. “Esta institución siempre ha sabido salir adelante y confío en lo que está haciendo Eduardo Espinel. Este equipo va a caminar y espero que los hinchas respalden esta campaña desde las tribunas”, afirmó el ex zaguero, cuyo nombre es homenajeado en el estadio de Playa Ancha.

Sobre las críticas hacia la SA, señaló que “hay mucha gente que opina muy duro sin saber las cosas que se están haciendo, pero no hay que olvidar que la concesionaria llegó en un momento muy difícil para Santiago Wanderers, con una enorme deuda de arrastre y en donde no existían muchas opciones”.

“Para crecer hay que dejar de pensar en que la sociedad anónima y el mismo Nicolás Ibáñez son enemigos de Santiago Wanderers…esa es una visión sin ningún sustento y que impide mirar el futuro unidos, como se merece el decano de nuestro fútbol chileno”, finalizó Elías Figueroa.

El modelo wanderino

Los casos de David Pizarro y Carlos Muñoz reflejan en parte el funcionamiento el modelo de las sociedades anónimas deportivas. Ambas figuras de Wanderers, volvieron al club caturro después de distintos periplos en el extranjero. En el caso del “Fantasista” después de más de 10 años en los que fue figura en Italia.

Entre ambos, la concesionaria destinaba más de 60 millones mensuales en el pago de sus sueldos. Cifras exorbitantes que escapan de la realidad precaria de muchos clubes del fútbol nacional.

El manejo de las cuentas no duró mucho así: después de anunciar que no tenían dinero para cubrir, el club anunció pago parcelado de los sueldos, tras lo que varias figuras -Pizarro y Muñoz incluidos- emigraron del club. Entonces, a principios del 2016, se produjo el conflicto con Nicolás Ibáñez, principal accionista del club y quien reclamaba una deuda superior a los mil millones de pesos.

En los ocho años de concesión de la SA en Wanderers, siete han arrojado pérdidas.