El proyecto minero-portuario Dominga, que contempla una inversión de US$ 2.500 millones para la extracción de hierro y cobre, enfrenta su última fase de tramitación ambiental. La iniciativa, que pretende instalarse en la comuna de La Higuera, al norte de Coquimbo, se encuentra a la espera de la resolución del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) mientras que gestiona el apoyo de una parte de la comunidad, que durante el pasado fin de semana participó de la firma simbólica de un Acuerdo Marco que aseguraría ganancias para los/as vecinos/as derivadas del proyecto.

Sin embargo, no todos y todas están a favor de su instalación en la zona, caracterizada por su amplia biodiversidad, y numerosas organizaciones han denunciado que la irrupción de Dominga, en un plazo de 22 años, significaría la pérdida de un patrimonio natural incalculable.

“La zona de La Higuera es un territorio estratégico desde el punto de vista medioambiental. Es uno de los 34 hotspots de biodiversidad del mundo, en donde habita alrededor del 80% de la población total de pingüinos de Humboldt, especie en estado vulnerable, así como también el chungungo, la ballena azul, la ballena fin, todas ellas en peligro de extinción. Pero quizás el mayor valor ecológico de la zona lo aporta la presencia de las llamadas sugerencias, que son corrientes marinas muy ricas en plancton, fuente de alimento para las distintas especies”, argumentó recientemente Liesbeth van der Meer, directora ejecutiva de Oceana.

La misma organización, que se encuentra entre los opositores al proyecto de Andes Iron, dio a conocer un interesante registro del mundo submarino de La Higuera y su impresionante riqueza, cuyo futuro es incierto si la iniciativa minera-portuaria es aprobada.