El pasado 18 de diciembre en Curaco, el joven de 17 años Brandon Hernández Huentecol recibió más de 140 perdigones de acero en su cuerpo, producto de sendos escopetazos de sargento segundo de Carabineros Cristian Rivera. Brandon recibió el impacto por la espalda.

Un mes después, ya salió de riesgo vital, pero aún se recupera en la Clínica Alemana de Temuco. El joven conversó con Radio Universidad de Chile y repasó el incidente que sumó su nombre a una larga lista de mapuches víctimas de la violencia policial. “No tenía ninguna relación con nada y me llegó un disparo. Yo estaba asustado, más que nada, porque me apuntaron con la pistola, me tiraron al suelo y de repente sentí el balazo en la cadera. Caí al suelo, apenas veía, me llevaron al hospital. No me acuerdo de nada más”, afirmó.

El joven también hizo un claro llamado al gobierno a no seguir militarizando La Araucanía:  “Que dejen de mandar carabineros que en realidad son como matones. A los niños los matan, no los protegen”, dijo, agregando que las agresiones a niños suelen quedar en total impunidad.

A su vez, su madre Ada Huentecol fue directa: “El Gobierno está haciendo que nuestros hijos se críen atemorizados. Estamos en una guerra“.