La familia de Malcolm está endeudada, siempre estresada y viviendo en una casa que se está cayendo a pedazos. Una imagen típica es la de Hal y Lois (el padre y la madre) sentados en la cocina con una mesa llena de cuentas. Lois apenas tiene tiempo para limpiar la ropa, hacer el almuerzo, hacer el aseo, mientras que además debe lidiar con un trabajo de bajo nivel en un drugstore. Hal tiene un típico empleo de cuello blanco en una oficina. Es el tipo de trabajo capitalista improductivo e inútil que parece estar hecho solo para amargar a la gente”.

Ese es un extracto del viralizado artículo publicado esta semana en VICE News, que plantea que Malcolm in the Middle es una obra maestra socialista porque plantea temáticas sociales disfrazadas de las aventuras de un niño genio y su disfuncional familia. El texto señala que detrás de los vaivenes cotidianos de Hal, Lois y sus hijos, hay ideas tales como que la meritocracia es una mentira, que las instituciones sociales son corruptas y que en el trabajo asalariado hay explotación y alienación.

“Malcolm es reconocido por ser un genio con un coeficiente intelectual de 165 (…) En una sitcom conservadora, el don de Malcolm lo llevaría a él y a su familia a un futuro de prosperidad. Pero lo que pasa en vez de eso es crudo y honesto. El don de Malcolm no lo lleva a mejorar su posición social. De hecho, la acentúa. En el final del programa él acepta ir a Harvard pero solo puede pagar la universidad trabajando como conserje de esta”, desarrolla el texto de VICE.

Malcolm (Frankie Muniz) es un niño superdotado que vive con la presión de cumplir las expectativas de sus padres y con la legítima necesidad de tener una vida común como la de cualquier joven. Malcolm tiene cuatro hermanos: Francis (Christopher Masterson), Reese (Justin Berfield), Dewey (Erik Per Sullivan) y el pequeño Jamie (Lukas Rodríguez); una mamá excesivamente aprehensiva llamada Lois (Jane Kaczmacek) y un papá excéntrico llamado Hal (Bryan Cranston). Están también el mejor amigo Stevie (Craig Lamar), la mañosa abuela Aida (Cloris Leachmann) y el espectacular Craig (David Anthony Higgins), el obeso compañero de trabajo de Lois.

En ese sentido, la popular sitcom de principios de la década de los ’00 plantearía las vicisitudes de una familia estadounidense de clase media baja, que pasa zozobras para mantener a su familia, donde los hijos estudian en una escuela pública y Lois, la matriarca del hogar, debe hacer malabares entre su trabajo y la mantención del hogar. Hace un año, el sitio Noesnalaferia publicó un artículo titulado “Por qué nos gusta Malcolm in The Middle”, donde plantea un discurso que va en esa línea.

Lois es la clase obrera que debió postergar sus sueños de ser bailarina por convertirse en joven madre, sacrificarse trabajando de cajera en turnos nocturnos en un minimarket por un sueldo bajísimo y además hacerse cargo del bienestar de una familia compuesta solo por hombres. Rechazada por los parientes cuicos de Hal -quien, por lo mismo, eligió una vida junto a ella antes que sucumbir a la presión social-, la única esperanza en la vida de Lois es su hijo Malcolm. En él, que asiste a la misma escuela pública que sus hermanos, ve la posibilidad de redención y reivindicación de personas como ella, como ellos. Personas donde los tres hermanos duermen apretados compartiendo la misma pieza y hay un patio delantero seco y lleno de maleza. Lois, la mamá de Malcolm, es todas las mamás trabajadoras de Estados Unidos, Chile y el mundo entero”, señala el artículo de Noesnalaferia.

“La historia de Malcolm es, finalmente, la historia de una familia proletaria que deposita todos sus sueños en un hijo con un coeficiente intelectual alto. Porque detrás de las extravagancias de Hal o de la astuta inocencia de Dewey, hay un fiel retrato de la clase media baja estadounidense de principios del siglo XXI que deja entrever un subterráneo discurso: las vicisitudes del capitalismo salvaje se viven por igual aquí y en el corazón mismo del modelo“, añade el texto del popular blog chileno.

La columna de VICE, en tanto, imagina cómo habría actuado la familia de Malcolm en estos tiempos, donde Donald Trump es electo presidente de Estados Unidos. “¿Pudieron haber sido convencidos por las promesas de Trump de subir los salarios y de re instaurar una economía basada en la exportación? ¿Pudieron haber sido engañados por su discurso anti-establishment y haberlo apoyado con un voto de protesta?”, se pregunta el autor. Sin embargo, cree que lo más probable es que el día de elección ni siquiera hayan ido a votar, pues estarían muy ocupados tratando de resolver los problemas diarios de su difícil y dura cotidianeidad.