El líder de El Otro Yo se encuentra detenido, bajo medida cautelar, desde el pasado 22 de diciembre, en medio de su procesamiento por abuso sexual gravemente ultrajante y corrupción de menores en siete ocasiones. En comunicación por correspondencia, la edición argentina de Rolling Stone dio a conocer sus impresiones desde la cárcel, insistiendo en su inocencia.

Las denuncias se formalizaron en mayo del año pasado, con los testimonios de tres querellantes, dos denunciantes y una testigo en la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres.  Todas aseguraron que Aldana las maltrató y forzó sexualmente entre 2011 y 2006, cuando eran menores de edad.

“La estrategia de Carolina Luján [su ex pareja y una de las tres querellantes] es lograr credibilidad por la mera reiteración de otros testimonios, que son el reflejo de sus propios intereses. Tienen un discurso único, prefabricado y encaminado a resaltar el morbo y la pornografía como “gancho” para vender sus mentiras. No existieron tales encuentros, individuales ni grupales. Ni siquiera tengo conocimiento personal con las denunciantes, más allá de que ellas, como seguidoras de EOY, hayan ido a los shows”, se defendió.

Respecto a las denuncias, el músico señaló que “lo único verdadero fue el amor con Carolina. El resto forma parte de las mentiras que generó su odio. ¿Es posible creer que amigos, ex-parejas, seguidores de la banda y familiares no hubieran podido advertir en mí una personalidad tan grotesca y detestable como pretenden hacer creer las denunciantes? ¿Es creíble que en nuestro lugar de trabajo [las oficinas del sello Besótico], atestado de recepcionistas, músicos, editores, representantes y público, pudieran ocurrir los hechos que se denuncian? ¿Cómo explico, tantos años después, que eso no ocurrió? Esto es un daño muy difícil de reparar. Tengo familia, esposa e hijos. No puedo creer tanta perversidad“.

Además, aseguró arrepentirse de no haber dado suficiente importancia a los ataques y señaló que “me detuvieron sin oportunidad de defensa”. En otros temas, Cristián Aldana confesó que “estar en la cárcel es estar en el infierno” y que se ha acercado a la fe para enfrentar este proceso.

“Pasé Navidad y Año Nuevo lejos de mi familia. Siento desazón, soledad y desconcierto. Llegué a tener los pensamientos más negativos. Me acerqué a Cristo por medio de la oración y pude recuperar un poco de paz. Hoy le encuentro un especial sentido a la libertad y me aferro al amor de mi familia, a los amigos y a la música”, sentenció.