La desigualdad de género es evidente en diversas áreas de la vida cotidiana y la cultura no es una de sus excepciones. Un estudio del Center for the Study of Women in Television and Film de la Universidad de San Diego, que cada año mide la participación femenina en la industria del cine, se encargó de comprobar que el pasado 2016 no registró un gran avance en la materia. De hecho, todo lo contrario.

Al considerar las películas más vistas del año, delante y detrás de las cámaras, solo el 17% de los trabajadores cinematográficos como directores y productores, de las 250 cintas más taquilleras, eran mujeres. Una cifra dos puntos más baja que la del año 2015 y la misma que se registró en 1998. Sólo 29 mujeres participaron como directoras entre 2007 y 2015.

En términos de representación, el escenario no mejora: según La Tercera, un estudio de la científica Amber Thomas evidenció que las mujeres que actuaron en las diez películas más taquilleras de 2016 solo tuvieron una participación del 27% en los diálogos. En el estudio se incluyen cintas como Capitán América, Rogue One, Deadpool y Suicide Squad.

En la pequeña industria chilena se vive una situación similar: solo 8 películas, de las 41 estrenadas durante el año pasado, fueron dirigidas por mujeres. Además, solo tres de ellas son ficción, representando el 13,6% de un total de 22 películas realizadas en territorio local. Algunas de sus exponentes destacadas son Constanza Figari, de la cinta alusiva a la temática del aborto 7 semanas, y la película Rara, de la directora María José San Martín.

 

Para el futuro, las cosas no parecen muy optimistas: de las quince películas más esperadas de 2017, sólo Wonder Woman está dirigida por una mujer. En la mayoría de las cintas, además, la presencia de mujeres protagonistas es mucho más baja que la de los hombres, algo que contrasta con la escena independiente: en este escenario, el número de mujeres directoras creció de un 23% en 2015 a un 28% en 2016.