Emiliano Fittipaldi, periodista italiano del semanario L’Espresso, realiza una dura denuncia en su último libro “Lujuria”: Acusa que El Vaticano recibió más de 1.200 denuncias de abuso sexual por parte de sacerdotes en los últimos dos años y que no ha hecho mucho para acabar con la situación.

Francisco no ha hecho mucho para luchar contra la pederastia dentro de la Iglesia. El por qué, no lo sé. Seguramente haya encontrado resistencias internas, como las hay en todas las transformaciones. Yo lo que he hecho ha sido mi trabajo como periodista, he comprobado si las palabras del Papa contra los abusos sexuales se materializaban en hechos. Y hechos la verdad es que hay pocos”, afirmó el autor a BBC Mundo.

El periodista da cuenta cómo Jorge Bergoglio ha promovido dentro de la jerarquía de la Iglesia a varios nombres que han sido encubridores de sacerdotes pederastas. Entre ellos, el chileno Francisco Javier Errázuriz, acusado de proteger al ex párroco de El Bosque Fernando Karadima, ya condenado por el propio Vaticano por abusos sexuales.

“Francisco no sólo ha nombrado al cardenal Errázuriz uno de sus más estrechos colaboradores. Además ha hecho obispo a Juan Barros Madrid, alumno de Karadima y acusado también de encubrirle”, dijo el periodista sobre el actual obispo de Osorno, quien lleva dos años en el cargo y es cuestionado por “replicar los rasgos de su mentor”.

De hecho, Errázuriz sería clave tanto en la nominación de Barros como en su mantención como obispo pese a las críticas.” Ante las críticas que suscitó ese nombramiento Francisco reaccionó defendiendo férreamente a Barros Madrid y asegurando que las acusaciones contra él eran de tipo político y que no había que prestarles oído”, comentó el periodista, a propósito de cómo el papa culpó a los “zurdos” de la situación en Osorno.

Si bien el autor del libro reconoce la posibilidad de que Francisco no conociera el detalle de todos los casos, “es imposible que no conociera las que había contra Errázuriz Ossa por encubrir a Karadima. Y aun así, decidió convertirle en uno de sus asesores más cercanos”.

Otro personaje polémico promovido por Bergoglio fue el cardenal australiano Pell, superministro de Economía en la santa sede y considerado como el número tres del Vaticano. “Alguien que en los años ’80 y ’90 ha protegido a curas pederastas y que ha salvado la rica caja de caudales de la Iglesia en Australia de las denuncias por abusos. El propio Pell está acusado de abusos por cinco víctimas”, asegura Fittipaldi.

Otro caso es el del cardenal hondureño Oscar Madariaga, acusado de dar cobijo durante seis meses en 2004 a un sacerdote pederasta buscado por la Interpol. Entonces ya era arzobispo de Tegucigalpa.