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Obispo Juan Barros afirma ser enviado del papa y que “debe seguir lo que Dios manifiesta”

Juan Barros Madrid, denunciado por ser presunto encubridor de su mentor y guía espiritual por 4 décadas Fernando Karadima, está a punto de cumplir dos años como obispo de Osorno. El Desconcierto tuvo acceso al audio de una homilía donde se defiende y cuestiona a quienes lo critican.

Por @frparrag
/ Agencia Uno

“Recordemos que el papa es el vicario de Cristo, es el elegido por Jesús para que lo represente en el mundo. Y a propósito de lo que pasó, yo estoy aquí porque el papa me ha mandado. Y un católico, más aún un obispo, debe seguir lo que Dios manifiesta… otras personas, por algunas cosas que escuchan por ahí, piensan lo contrario. Un católico, más aún, un sacerdote, una religiosa, un obispo, tiene que actuar según lo que Dios le ha señalado. Y nosotros creemos que el Papa es quien nos señala la voluntad de Dios”.

Era el 20 de noviembre de 2016. Miembros de la organización de laicos y laicas de Osorno habían levantado carteles con una consigna clara: “Fuera Barros”. No les duró mucho la protesta, ya que fueron expulsados por las propias personas que estaban en la catedral escuchando la homilía de Juan Barros Madrid, obispo de Osorno y acusado de ser uno de los principales encubridores de Fernando Karadima, condenado eclesiástica y penalmente por abuso sexual y de poder a menores de edad.

A casi dos años de ser nombrado obispo de Osorno por el papa Francisco, Juan Barros fue claro en su defensa: Asegura ser un enviado de Cristo.

Pero eso no fue lo único que dijo. “Tomemos nuestras decisiones de acuerdo a lo que Dios nos ha señalado. En el mundo que vivimos recibimos todos los días miles de opiniones, miles de propagandas, de presiones, también de mensajes a medias que no son verdad”, afirmó ese día.

También tuvo tiempo para hablar del aborto ese día. “En los países hay proyectos de ley que abren la puerta al aborto. La decisión de un cristiano, de un católico, es de acuerdo a lo que Dios nos ha señalado. No simplmente de acuerdo a lo que un políticio, a lo que un periodista opinen. El plan de Dios está en la familia basada en un matrimonio entre un hombre y una mujer”, señaló.

Escucha el audio de la homilía acá:

Su conexión con Karadima

Juan Carlos Cruz, uno de los denunciantes del caso Karadima, declaró ante el fiscal Xavier Armendariz en mayo de 2010. Entonces mencionó que el condenado ex párroco de El Bosque tenía la costubre de hacer “tocaciones” en los genitales a los jóvenes seminaristas por encima de la ropa, incluso con público presente. Otra práctica era con sus “regalones”, que “ponían su cabeza en el pecho de Karadima”, dijo Cruz en la declaración. Ellos eran, por ejemplo, Tomislav Koljatic y Juan Barros, actualmente obispos de Linares y Osorno. “Barros era uno de los más cercanos a Karadima, no el preferido, pero bastante próximo y muy manejable”, agregó Cruz.

Por su parte, el 20 de marzo, en el programa Tolerancia Cero de CHV, James Hamilton fue igual de categórico: “No se olviden de Tomsilav Koljatic, Juan Barros, Horacio Valenzuela, Andrés Arteaga. Ellos son obispos que, como nosotros, vieron las mismas cosas, los besos, los toqueteos. No estaban metidos en la pieza, pero vieron las mismas cosas cuando besaba a este o le corría la boca o le agarraba los genitales al otro”.

Según cuenta el libro “Karadima: El señor de los infiernos” de la periodista María Olivia Monckeberg, parte de la influencia que construyó el ex parróco comenzó con una jugada clave: poner a un joven Juan Barros Madrid como secretario personal del entonces arzobispo de Santiago, Francisco Javier Fresno.

En 1983 se produjo la primera denuncia contra Karadima, a través de una carta enviada a Fresno y que, terminaría en la basura.

Después de poner a Barros cercano a Fresno, la influencia de los seminaristas de El Bosque se extendió: Horacio Valenzuela -hoy obispo de Talca- llegó a la vicaria de la zona oeste y Andrés Arteaga pasó a ser obispo auxiliar en Santiago. Después, pasaría a ser nombrado vice gran canciller de la PUC.

Barros por su parte, fue obispo de Iquique antes de ser nombrado en 2004 obispo castrense. Desde que estalló el caso Karadima, se ha justificado en múltiples ocasiones con que no sabía nada de las acusaciones. Sin embargo, su figura comenzó a generar recelo dentro de los altos mandos de las Fuerzas Armadas, quienes habrían ido hasta el entonces ministro de Defensa Jorge Burgos para que presione por cambiar al obispo, según publica un reportaje de la revista Qué Pasa.

El paso de obispo castrense a una diócesis menor como la de Osorno es un paso hacia atrás para dentro de la Iglesia, donde las redes de poder y la “muñeca política” suelen ser más importantes que lo que se cree. Sin embargo, el nombramiento de Barros en enero de 2015, hace dos años, no ha dejado de ser polémico, especialmente después de que el papa Francisco lo justificara acusando que las críticas contra él son invento de los “zurdos”.

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