A nadie ha dejado indiferente el anuncio realizado ayer por el presidente de Estados Unidos Barack Obama, quien decretó otorgar la libertad al líder independentista puertorriqueño Oscar López Rivera, prisionero desde hace 36 años.

En una columna en el diario El Nuevo Día titulada “Mi isla respira libertad”, el cantante Ricky Martin se sumó a las celebraciones mundiales por la libertad de López Rivera, la que definió como “un motivo de felicidad para quienes creemos en los derechos humanos”.

“Los 35 años de confinamiento, una gran cantidad en solitario, su historia, el drama de su familia, en especial de su hija Clarisa, su nieta Karina, sus hermanos y demás familiares, pero sobre todo, la hermandad que provocó en nuestro pueblo, me inspiraron un profundo compromiso con el objetivo de su excarcelación”, dice Ricky Martin, quien se sumó a los llamados por la libertad del líder independentista convencido de que “se trataba de hacer justicia, de atraer la atención del mundo a una historia de interés humano, de derechos, de solidaridad y de esperanza”.

El regreso de Oscar a casa es de cierta forma un acto de liberación para cada uno de nosotros y una magnífica historia para contar a las futuras generaciones. Su caso es uno histórico por su carácter político, pero también por su valor humano. Unidos pudimos, unidos el mundo nos escuchó y nos extendió la mano para facilitar lo que de otra forma no hubiera sido posible. Fue un abrazo múltiple a la causa”, agrega el cantante.

“Tener a Oscar de nuevo en su patria nos motiva a seguir soñando por un mundo más justo, más solidario, más inclusivo y también más combativo ante lo que merece ser defendido. Nos invita también a reflexionar sobre los valores que nos mueven como individuos y como país. Puerto Rico, esto es un gran ejemplo de lo que unidos podemos lograr. A ti, Oscar, feliz regreso a casa“, finaliza el caribeño.

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