Raúl Órdenes Vega, de 22 años, es el marinero que fue procesado por la justicia militar, luego de instalar una cámara de vigilancia en un camarote femenino de la fragata Lynch, con el objetivo de espiar a sus colegas y grabar imágenes sin su consentimiento. Hoy, El Mercurio informó que la Armada decidió finalmente expulsarlo de la institución por esta falta.

El uniformado estaba recluido en el penal militar Cuartel Silva Palma, ubicado en Playa Ancha, Valparaíso. El jueves pasado obtuvo la libertad provisional, después de que la Corte Marcial acogiera la solicitud de su defensa.

Sin embargo, la institución concluyó su investigación administrativa y tomó la decisión de expulsar al marino. La resolución, sin embargo, aún debe ser ratificada por la Contraloría General de la República antes de hacerse efectiva.

El proceso podría demorar entre dos semanas y dos meses, tiempo en que Vega seguirá perteneciendo a la Armada. Por el mismo caso, también se encuentran procesadas otras cuatro personas, de un total de nueve inculpados inicialmente por haber conocido la situación y no haberlo denunciado a sus superiores.