Luego de recibir decenas de amenazas, el líder ecologista mexicano Isidro Baldenegro fue encontrado muerto, el pasado domingo, con seis impactos de bala en el cuerpo. El histórico dirigente, cuyo padre activista luchaba por preservar las tierras ancestrales de su comunidad y también fue asesinado, se encontraba escondido en una casa remota de la sierra, detalló El País, para resguardar su seguridad.

Baldenegro tenía solo 20 años cuando ocurrió la muerte de su padre. Desde entonces, se decidió a continuar con una lucha de alto costo en tierras mexicanas. Así, se convirtió en uno de los activistas indígenas más reconocidos de América Latina, dedicado a la lucha por la protección de los bosques de pino y roble de la Sierra Madre Occidental. Así, Baldenegro denunció a los empresarios de la zona y sus vínculos con el narcotráfico y los madereros y en 2005 recibió el distinguido Premio Goldman, en reconocimiento a su labor.

Tras su muerte, ocurrida el domingo pasado, se convirtió en el segundo activista distinguido por este premio que es asesinado en menos de un año. En marzo del año pasado, la hondureña Berta Cáceres fue asesinada por motivos similares y hasta hoy no se han identificado los responsables definitivos. Baldenegro recibió los disparos de un hombre de 25 años, a quien la Fiscalía estatal ya asegura tener “plenamente identificado”.

En los últimos años, los ataques en contra de las los dirigentes sociales en defensa de la tierra han aumentado peligrosamente en Latinoamérica. Quienes se oponen a la gran minería, el sector energético o los intereses forestales parecen estar en riesgo. Según un estudio del observatorio Global Witness, América Latina es la región más mortífera del mundo para la lucha por el Medio Ambiente. Del total de asesinatos contra ecologistas en todo el mundo (185 registrados en el año 20915), un 66% de ellos ocurrió en la zona.