En medio de un amistoso con Palmeiras que se juega en Chapecó, se dio una de las imágenes más emotivas del último tiempo. Los tres jugadores sobrevivientes de la tragedia que terminó con la vida de casi todo el plantel del Chapecoense, recibieron en sus manos la Copa Sudamericana, el trofeo para el que viajaban a Colombia cuando ocurrió el accidente aéreo.

Fue Jackson Follman, arquero, quien recibió la copa en su silla de ruedas. El guardametas no aguantó las lágrimas, pues sabe lo díficil que fue pare el Chapeco llegar a ese lugar: en siete años, pasó de la serie D de Brasil a la Primera División. Juntó a Follman estaban los otros dos jugadores sobrevivientes, Hélio Hermito Neto y Alan Ruschel.

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El ya clásico “somos todo Chape” se tomó el estadio, la misma de ese emotivo video grabado desde el camarín del Chapecoense mientras los jugadores celebraban el paso a la final de la Sudamericana que nunca llegarían a jugar.

La dura tarea del joven equipo será recomponerse ahora. Para eso, contrataron a más de 23 jugadores y ascendieron de las divisiones menores a 11 juveniles.