Al académico Carlos Peña, rector de la Universidad Diego Portales, no le gusta Alejandro Guillier. Queda claro después de que este domingo en su exclusiva columna en El Mercurio volviera a comparar -por segunda vez- al senador y precandidato presidencial con el nuevo presidente de Estados Unidos.

“El trapecio populista” se llama la columna, donde parte citando un extracto del discurso de Trump del viernes pasado: “Hoy no estamos solamente transfiriendo el poder de una administración a otra. Estamos transfiriendo el poder desde Washington DC y devolviéndoselo a ustedes, la gente”, dijo el magnate (citando a Bane, de Batman).

Para Peña, tanto Trump como Erdogan en Turquía, Grillo en Italia y Guillier en Chile, creen tener una “real y verdadera conexión con la ciudadanía de pie”. “Este rasgo del populismo -el populismo no es ni de izquierda ni de derecha, es un estilo de hacer política- es peligroso para la democracia”, afirma el rector de la UDP.

Después, pasa a enumerar razones que los convierten en seres “peligrosos” para la democracia. “El populista declara que sus contendores poseen una ilegitimidad de base porque de alguna forma carecerían de conexión con la ciudadanía a la que él dice escuchar (…) Ese fue el caso de Trump cuando acusaba a Clinton de no ser más que un miembros repetido de la élite de Washington. ¿No es algo parecido lo que hace el candidato Guillier, cuando se esfuerza, no por mostrar mejores ideas, sino por reclamar ante Lagos o Piñera una mayor legitimidad derivada de su novedosa conexión espontánea con la gente?“.

Peña después argumente que el populista exacerba las emociones, porque es más fácil de manipular que la razón. Pero “lo que merece la pena en la vida colectiva es fruto de la razón, no de la emoción que el populista estimula: desde las garantías del proceso penal (que resisten la emoción dela justicia rápida y la condena irreflexiva) a los derechos individuales (que permiten actuar a las personas aunque a la mayoría no le guste) se deben a la política que usa la razón y renuncia a la simple emoción”.

Entonces, Peña finaliza, no sin pegarle de nuevo a Alejandro Guillier: “¿Vive Chile un momento populista? No del todo. Pero a juzgar por la conducta de Guillier, la tentación de caminar por esa senda, el anhelo de subirse a ese trapecio, es alto. Y el precio que se pagaría, si la política decide encaramarse a él, también“.