La columnista y licenciada en Filosofía, Teresa Marinovic ofreció el pasado viernes una nueva e incendiaria columna en BioBioTVen la cual vomita una infundada crítica al pueblo mapuche y tacha al gobierno de “ciego” en la gestión del conflicto entre el Estado y el pueblo mapuche.

En una pieza titulada “Mapuche: ¿El buen salvaje?”, Marinovic parte su discurso comparando la reacción del Ejecutivo en el caso Landerretche con la situación que se vive en La Araucanía “todas las semanas” y sentencia que “la diferencia grotesca en la forma en que reacciona el gobierno” pasa por “un problema de diagnóstico” que atribuye a “una ceguera típica de la ideología”.

Partiendo de una exposición en la que no hay datos concretos de ninguna de sus fuentes, más allá de que son cifras de los estudios de “un profesor de Harvard”, la columnista inicia su crítica intentado colocar la violencia en la idiosincracia de los pueblos originarios: “Los salvajes, los originarios, no son, en cuanto salvajes, buenos”, espeta.

En contraposición a esta idea, defiende que “el indigenismo construye una culpa persecutoria de la que no puede ser reparada y de la que se puede lucrar hasta el infinito”. “Eso constituye a las naciones en acreedoras perpetuas de los pueblos originarios que por supuesto son inimputables hasta de sus delitos ya que éstos son el fruto de la opresión Occidental”, continúa.

Según algunos de los datos recabados por Marinovic que -dice- “provienen de encuestas distintas y serias”, “el 64% de los mapuches creen que el Estado no tiene que hacer diferencias entre el mapuche y chilenos”, “sólo el 17% quiere cargos en el congreso” y “sólo el 21% pide más autonomía”. Esto le basta para concluir que “la identidad mapuche es bastante indefinida y nada monolítica como se prentende” y que la democracia en este país “opera en función de los grupos de interés y de presión” que, según ella, “representan a la causa indígena”.