Según información proporcionada por la Corporación Nacional Forestal (Conaf), el 18% de la superficie total afectada por incendios forestales se vincula a la pérdida de arboles nativos, mientras que el 19% son matorrales, es decir, mezcla entre especies nativas y exóticas, que forman parte del bosque típico de la zona central.

Hasta hace unas horas, informó La Tercera, la superficie total de hectáreas afectadas por incendio superaba las 193.842. De ellas, más de 35 mil hectáreas correspondían a árboles nativos, mientras que otras 77 mil hectáreas estaban utilizadas por pino y eucalipto. 

“Hasta ahora, tenemos grandes bloques de superficie afectada, sabemos que la superficie principal está afectando plantaciones en general exóticas, pero indudablemente siempre hay vegetación nativa remanente asociada a las quebradas y cerros”, explicó el encargado nacional del programa de restauración ecológica de Conaf, Andrés Meza.

En la zona costera de la Región de Maule, apuntan los expertos, se encuentra el bosque de ruil (Nothofagus alessandrii), actualmente en peligro crítico de extinción. En tanto, el tiempo que tardarán dichos bosques en ser recuperados dependerá de varios factores.

“Depende de las condiciones del sitio, el tipo de ecosistema, de las especies. La velocidad de recuperación no es siempre igual. A veces se toma como referencia lo que se demoran los árboles en crecer, pero depende de los perturbadores, como el fuego. Los procesos naturales son lentos, a veces toman muchos años en llegar a un nuevo estado de equilibrio natural”, apuntó Meza.

La frecuencia de los incendios, por ejemplo, influirá mucho en la recuperación de los bosques. Si ocurren con frecuencias altas, más difícil será la tarea de recuperarlos, aunque con ciclos de ocho, 10 años o más, la vegetación podría lograrlo con mayor facilidad. De esta manera, los bosques más complejos podrían tardar de 15 a 20 años, aunque no es fácil de predecir.

Un dato preocupante al respecto es que las proyecciones climáticas para Chile adelantan nuevas megasequías y otros factores que influyen en el número y magnitud creciente de los incendios.