Según los datos de Fundación Iguales, la presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, no solo fue una de las parlamentarias que más indicaciones presentó al proyecto, sino que fue quien repuso con mayor insistencia recomendaciones que ya habían sido discutidas y rechazadas por la comisión y que, en su mayoría, buscaban excluir a niños, niñas y adolescentes trans de esta iniciativa —lo que consiguió el pasado 18 de enero—, como así también a las personas trans que estuvieran casadas y a aquellas que tuvieran hijos/as menores de 18 años.

Solo entre enero 2016 y enero 2017,  la senadora presentó 30 recomendaciones contrarias a que niños, niñas y adolescentes puedan verse beneficiados/as con este proyecto de ley. Sus intentos fueron infructuosos hasta que, en la sesión del 18 de enero pasado y tras el cambio de parecer del senador DC Manuel Antonio Matta, se excluyó a los/as trans menores de 18 años de acceder a la adecuación de los documentos de identidad.

“Quiero dejar en claro que respetamos el derecho de todos los parlamentarios a tener la postura que estimen conveniente. En la discusión de la unión civil, el senador Hernán Larraín (UDI) muchas veces votó en contra de la postura mayoritaria, pero siempre con dignidad. El problema acá es que, en vez de votar a conciencia y perder cuando es minoría, busca torpedear el avance legislativo mediante maniobras dilatorias como la presentación una y otra vez de indicaciones similares, la inasistencia para que no haya quórum, la petición constante de la palabra, el envío del proyecto a otra comisión para un informe que nunca evacuó o el regreso del proyecto a la comisión por enésima vez luego de haber sido despachado a la sala”, explicó el presidente ejecutivo de Iguales, Luis Larraín.

Del levantamiento de información realizado por Fundación Iguales también se desprendió que las comisiones permanentes del Senado sesionaron, en promedio, 41 veces durante el año legislativo 2016, mientras que la comisión de DDHH integrada por van Rysselberghe lo hizo solo en 25 oportunidades, siendo la tercera comisión con menos jornadas de trabajo de todas las mesas permanentes que tiene la Cámara Alta. De esas 25, apenas 11, las destinó al proyecto de identidad de género, lo cual explicaría el retraso que tiene este proyecto.

“Que solo se haya visto el proyecto en apenas 11 sesiones, las cuales siempre empiezan con retraso, demuestra el poco interés por parte de los/as senadores/as en avanzar en la tramitación de este, lo cual explica por qué el proyecto está pronto a cumplir 4 años en el Senado”, dijo la directora jurídica de Iguales, Jimena Lizama.