*Escrita en conjunto con Matilde Méndez, Secretaria General Fech

No ha pasado ni un mes desde que comenzó el 2017 y la derecha ya está dando uno de los espectáculos que postulan a lo más bajo del año en términos políticos.

Las últimas semanas, la zona centro-sur de nuestro país ha sido víctima de la mayor catástrofe incendiaria en 50 años, señalada como “anómala” por expertos, y propiciada por un aumento de las temperaturas desde el mes de noviembre de 2016 -registrando las más altas en 100 años-, la baja humedad, los fuertes vientos y siete años de sequía consecutivos. Eso, junto a la acción humana que, de manera intencionada o debido a graves negligencias, se encuentra tras el origen más probable de la mayoría de los siniestros, tanto por lo que señala la experiencia como por los registros satelitales capturados recientemente por la Conaf, los cuales se encuentran siendo investigados por el Ministerio Público.

Cientos de familias se han visto obligadas a abandonar sus hogares para salvarse del fuego, lamentando incluso la trágica pérdida de tres vidas humanas en el transcurso de las últimas horas. En este escenario, han salido a la luz varios cuestionamientos que apuntan principalmente hacia la necesaria modernización de la institucionalidad para emergencias de este tipo, la precarización de brigadistas y bomberos, y la demora con la que habría actuado el Gobierno.

Sin embargo, a pesar de la seriedad del tema, la derecha no ha mostrado interés en ocultar que para Chile Vamos “todo es cancha” en un año de elecciones presidenciales. La arremetida comunicacional basada en confundir, divulgar información falsa por Facebook, WhatsApp o Twitter y levantar hechos mediáticos con el objetivo de crear un clima de inseguridad e indignación, se combina con la necesidad de reposicionar a Piñera y hacer el mayor daño posible al Gobierno.

Es así como pudimos ver al ex presidente aprovechando la tragedia para simular de manera casi cinematográfica un llamado a los alcaldes de oposición, el cual fue respondido por Evelyn Matthei y Joaquín Lavín en un intento de revivir viejos tiempos de un gabinete que terminó con, a lo menos, seis de sus miembros involucrados en casos de corrupción y sepultando el mito del “Gobierno de Excelencia”. Mientras, José Antonio Kast no se quedó atrás, pidiendo directamente firmas para su candidatura bajo el lema “Chile necesita un Presidente que responda rápido a las emergencias”. Ese mismo día, en la Cámara Baja era interpelado el Ministro del Interior, Mario Fernández, debiendo responder las preguntas del diputado Juan Antonio Coloma, quien protagonizó lo que Giorgio Jackson calificó como un verdadero “circo político” organizado por la derecha, bajo la excusa de los incendios y la situación en La Araucanía.

Paralelamente, se gestaba lo que sería un nuevo as bajo la manga para la oposición: Lucy Ana Avilés, esposa de uno de los herederos de la familia Walton, fundadores de Walmart, ofreció al Estado de Chile la donación de los recursos necesarios para operar un avión Jumbo 747 SuperTanker, el más grande de su tipo para combatir incendios. De manera casi automática, la aeronave se convirtió en ícono y representación del efectismo de la derecha. Puesto en el centro del debate por los medios de comunicación, la histeria colectiva se acentuó con la teatral manifestación organizada por alcaldes de la oposición de algunas localidades afectadas, quienes tras lograr acaparar la atención de los medios que cubrían la visita de Michelle Bachelet a Pumanque, insistieron en relacionar las supuestas demoras en la gestión del avión con la mandataria, exigiendo su renuncia.

Sin embargo, más allá de la gran ayuda que pueda significar una máquina de la envergadura del SuperTanker, ha trascendido que en los incendios de estas magnitudes el agua solo sirve para bajar las temperaturas en donde brigadistas y bomberos trabajan cortando la vegetación que alimenta el fuego, para impedir que se propague. De cualquier manera, la derecha no escatimó en priorizar el funcionamiento de la aeronave, apropiándosela como mayor símbolo de resistencia de la oposición, con el compromiso de la alcaldesa de Maipú, Cathy Barriga, de destinar el agua necesaria para su operación, la que hasta ahora se ha visto en acción una sola vez, a causa de las malas condiciones de seguridad generadas por el propio incendio.

Si bien pareciera que estamos acostumbrados a la constante falta de ética con que actúan los políticos de RN, la UDI y toda la derecha chilena, no podemos naturalizar el hecho de que nos encontramos frente a un aprovechamiento burdo y una falta de respeto mayor hacia quienes viven esta tragedia. Mientras hay personas que han dado la vida en esta causa, otros la han tomado como una oportunidad de proyecciones políticas a partir de la manipulación flagrante de los hechos y los afectos mediante el montaje de un despliegue comunicacional que, además de afectar a cada persona de manera individual, implica un daño a nuestra democracia, en cuanto a través el abuso de derechos, facilitado por el anonimato en las redes sociales y la complicidad de los medios de comunicación, juegan con la confianza pública y contribuyen a la propagación del miedo y la sensación de inseguridad en la población, en momentos donde deben primar la responsabilidad y la unidad a fin de garantizar verdadera eficiencia: en estos momentos, cualquier agenda paralela es incompatible con la superación de esta tragedia.


Presidenta Federación de Estudiantes UDP