Con una declaración en contra de las nuevas políticas proteccionistas de Estados Unidos concluyó este miércoles la V Cumbre Celac que tuvo lugar en República Dominicana y que convocó a los presidentes y cancilleres de América Latina y el Caribe.

El encuentro estuvo marcado por las nuevas medidas implementadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como la salida del Tratado de Asociación Transpacífico (TPP) y el muro con la frontera de México.

“Preocupa que ante los anuncios de imposiciones unilaterales de aranceles (…) comience a pasearse por todos los escenarios globales el fantasma del proteccionismo y las consecuentes guerras comerciales”, dijo al abrir la cumbre el presidente dominicano, Danilo Medina, quien ejerce la presidencia rotatoria del organismo.

Medina advirtió que “el mundo entero perderá” si Europa, China y Estados Unidos se trenzan en represalias arancelarias.

Así lo señaló también el canciller chileno, Heraldo Muñoz, quien asistió al encuentro en representación de la presidenta Michelle Bachelet: “Hay una concertación de posturas latinoamericanas y caribeñas en favor de la integración, en favor de la apertura, en favor de la preservación de los avances que se han hecho en materia de libre comercio. En eso hay una mayoría de los países sino unanimidad, que hay que persistir en ese camino”, dijo.

Esa fue la idea que los países miembros del bloque comunicaron a través de la llamada Declaración Política de Punta Cana, adoptada al final de la cumbre, en la que también rechazaron “el racismo y la xenofobia” y pidieron simplemente reconocer las “contribuciones de los migrantes en los países de origen y destino”. Sin embargo, el texto evitó cualquier pronunciamiento contra el muro. Ni siquiera la representante de México, la vicecanciller para América Latina y el Caribe, Socorro Flores, se refirió en su discurso a la controvertida medida aprobada este miércoles por el mandatario estadounidense.

La primera cumbre de la Celac después de la llegada a la Casa Blanca del magnate inmobiliario representaba una ocasión para que la región construyese una postura homogénea ante el nuevo mandatario estadounidense. Pero la ausencia de varios mandatarios -México, Panamá y Colombia-, que cancelaron su participación a última hora por motivos de agenda, rebajó las expectativas sobre el foro. Junto con eso, la poca contundencia y unidad en los discursos de los mandatarios latinoamericanos denotaron una frágil respuesta para lo que la coyuntura política mundial requiere.

Además de llamar a la apertura económica y a la integración regional, los mandatarios se pronunciaron a favor del fin del embargo a Cuba y del diálogo entre el Gobierno de Venezuela y la oposición, que en diciembre entró en una “fase de revisión” porque ambas partes se acusaron de incumplir los acuerdos.

Entre otros compromisos que los jefes de Estado adoptaron en la reunión hay el fortalecimiento de la lucha contra la corrupción, el narcotráfico y el cambio climático, la mejora de la cooperación judicial, la erradicación del hambre y el impulso de políticas a favor de la igualdad de género y de la juventud.

La Celac surgió en 2011 con el impulso de Hugo Chávez y otros gobiernos de izquierda, que consideraban que debía reemplazar a la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que hacen parte además Estados Unidos y Canadá. Integrada por 33 países, representa un mercado de 620 millones de personas. En conjunto tienen firmados 164 acuerdos de libre comercio bilaterales y multilaterales.