Son 20 familias colombianas que lo perdieron todo. Fueron expulsadas sin ningún aviso, más que una orden municipal que los obligó a abandonar sus hogares y a sus cosas en plena comuna de Santiago Centro. Ellos acusan a sus arrendatarios de no avisarles con anterioridad y dejarlos en el desamparo.

La actual migración que experimenta Chile se ha caracterizado por la diversidad cultural y racial, así como la concentración y distribución residencial, que ha incrementado paulatinamente, según revista Invi. El Departamento de Extranjería y Migración estima que son 28.491 los colombianos que han llegado a territorio nacional, lo que representa el 6% del total de inmigrantes en el país.

Y aunque este fenómeno ha existido desde hace siglos, no ha significado una mejora en las condiciones de los extranjeros que han elegido Chile como el destino para prosperar en sus vidas. En plena comuna de Santiago Centro residen 2o familias colombianas en un cité de dos pisos ubicado en Almirante Barroso 260, entre las calles Agustinas y Huérfanos.

Mujeres, hombres, niños y ancianos se encuentran varados en la calle, sentados en esquinas, conversando, tomándose de las manos, con sillones, lámparas y muebles a su alrededor. Parece una feria ambulante, pero no, aquellos fueron desalojados hace un par de días por la Municipalidad de Santiago y no tienen lugar a donde ir.

Contra el tiempo

Marcela Bonilla es una colombiana que llegó al país hace 6 años durante sus vacaciones. Le gustó, buscó trabajo y trajo a sus hijos a vivir acá. Hace una semana le llegó una notificación de la Municipalidad que indicaba que debía desalojar el inmueble. “No nos explicaron por qué y hoy tuvimos que desalojar en la mañana. Nadie encuentra casa en ocho días, por último nos hubieran dado una pieza para dejar las cosas”, señaló.

Su vecina Edith Tenorio reside hace 4 años en Chile. Ella cuenta que arrendaba una pieza junto a sus esposo e hijos, pero hace ocho días le llegó la misma orden que a Bonilla. La supuesta dueña de la morada se había ido hace un mes al Perú. “Hoy tuvimos que desalojar a las 8 de la mañana. No tenemos problemas con desalojar voluntariamente porque la casa no es de nosotros, pero nos hubieran avisado antes para reunir plata y buscar casa nueva”, explicó Edith.

Por otra parte, Keila lleva sólo un año en territorio nacional. El encargado de su residencia falleció hace poco y el nuevo dueño le exigió su desahucio y al igual que Marcela y Edith, recibió el aviso hace una semana. “Nosotros buscamos abogado, pero el papel de desalojo ya estaba en marcha. Pedimos plazo de un mes y no aceptaron. Hay algunas familias que tienen donde quedarse, pero otras como la mía no tenemos familiares acá ,aquí estamos todos afuera reunidos, esperando”, dijo.

Legislación en contra

La ley de inmigración de 1975 considera en resumidos términos a los inmigrantes una amenaza. La falta de acceso a la asistencia básica y los bajos ingresos son los mayores barreras que enfrentan los migrantes, quienes aún deben someterse a una dura política pública creada bajo parámetros dictatoriales.