Ocurre cada 27 de enero en Washington. Las agrupaciones en contra del aborto se congregan para manifestarse públicamente en lo que denominan “Marcha por la vida”. Hasta ahora, la tradición es que los gobiernos de Estados Unidos se mantuvieran al margen de aquel debate durante los últimos 44 años, sin embargo, es uno de los puntos que la administración Trump decidió romper.

Durante el pasado viernes 27, el vicepresidente del gobierno estadounidense, Mike Pence, asistió a la marcha en contra del aborto y pronunció un discurso ante la multitud, confirmando la postura presidencial ante este tema. La manifestación se desarrolló en el complejo de monumentos National Mall.

“Hemos llegado a un momento histórico en la causa por la vida”, afirmó Pence, convirtiéndose en el vicepresidente en ofrecer un discurso en la marcha. “La vida está ganando en Estados Unidos”.

El vicepresidente anunció que la idea de poner fin a los abortos financiados por los contribuyentes y la elección de un juez para la Corte Suprema con puntos de vista similares a los del fallecido Antonin Scalia, un católico conservador que se oponía estrictamente al aborto, está entre las metas del gobierno.

En este sentido, una de las primeras medidas de Trump luego de asumir la presidencia fue firmar una orden ejecutiva que prohíbe la ayuda del Estado a grupos extranjeros que realizan abortos.

En la previa de la manifestación, el presidente Donald Trump comunicó a través de Twitter “su pleno respaldo” a la manifestación contra el aborto.