El Ejército logró un negocio redondo con una porción del terreno donde se debe construir el ansiado Hospital de Alto Hospicio.

Con 54 mil metros cuadrados, el lote M fue por años propiedad del Comando de Bienestar del Ejército bajo la cuestionada figura de “Patrimonio de Afectación Fiscal”, existente desde 1971 mediante un decreto ley. Allí se establece que aquellos sitios destinados por el Estado para las tareas institucionales de las FF.AA. podían ser determinados como patrimonio de aquellas durante un tiempo transitorio. En 1988 esto se modificó con la Ley 18.712, que eliminó el plazo transitorio.

Fue así que miles de hectáreas pasaron a manos de las Fuerzas Armadas. Según un informe del Ministerio de Bienes Nacionales del 2016, 2.436 terrenos figuran como Patrimonio de Afectación Fiscal (PAF), de los cuales 1.898 están en manos del Ejército. No existe información pública sobre cuántas hectáreas abarcan ni cuánto valen. Uno de ellos es el lote M, donde están las expectativas de salud pública de una de las comunas con peor calidad de vida del país.

Según consta en el archivo del Conservador de Bienes Raíces y Archivero Judicial de Iquique, el polémico lote del futuro Hospital de Alto Hospicio fue traspasado desde el Ministerio de Bienes Nacionales al Ejército en 1999. Dieciocho años después el Ejército le vendió de vuelta al Estado una porción del terreno, el lote “M-5”, por más de 600 millones de pesos.

Las irregularidades en la tasación y compra

Oficios intercambiados desde 2012 entre el Servicio de Salud de Iquique y la Subsecretaría de Redes Asistenciales del gobierno de Piñera, liderada por Luis Castillo, advierten que inicialmente el proyecto de Hospital de Alto Hospicio consideró un terreno de propiedad del Ministerio de Bienes Nacionales en la misma zona que el predio militar.

Ese terreno fue descartado por ser vecino a una planta de aguas servidas, a cuya empresa propietaria se le preguntó si podía modificarse la ubicación exacta de esta, con una respuesta negativa. Pese a eso, no se realizó ningún estudio que respalde tal decisión.

Sin embargo, la búsqueda del Servicio de Salud de Iquique no llegó muy lejos. El organismo local no realizó ninguna evaluación comparativa para cotizar otros terrenos y ver sus capacidades de albergar el Hospital de Alto Hospicio antes de la adquisición del lote M-5 del Ejército.

Además, según pudo constatar este medio, en las tasaciones comerciales incluidas en la documentación de la compra se encuentran una serie de irregularidades. En el caso del estudio realizado por Thiele & Thiele Arquitectos para el Servicio de Salud de Iquique, la cotización se realizó un mes después de la compra. En cuanto a las tasaciones hechas por las empresas Altamira Propiedades, Giannoni Theodoluz y Soledad Saffie por encargo del mismo Ejército se estudian lotes distintos al comprado.

Finalmente, el costo que se pagó fue muy alto: 6 UF por metro cuadrado, siendo que el promedio de los loteos urbanizados más cercanos ronda las 2,5 y 3,5 UF por la misma unidad. Así, el 4 de septiembre de 2013 se suscribió un contrato de compraventa entre el Comando de Bienestar del Ejército y el Servicio de Salud de Iquique, adquiriendo este último el lote M-5 por 26.284 UF, es decir, $605.783.644 millones de pesos.

Un aumento de plusvalía para el Ejército con cargo al presupuesto regional

La millonaria venta del lote M-5 no fue el único negocio del Comando de Bienestar del Ejército con cargo al Estado en Alto Hospicio. Una serie de documentos emitidos entre febrero a diciembre de 2012, tanto por el Servicio de Salud Iquique como por el Comando de Bienestar del Ejército, permiten sostener que la negociación por la compra empezó ese año.

Por ejemplo, el oficio Nº4700/415 del comandante (S) de Bienestar del Ejército, donde le informa a la directora del Servicio de Salud de Iquique que se está levantando un plano de subdivisión para valorizar el lote, un año antes de que este trámite se hiciera. También consta el oficio Nº573 del Servicio de Salud de Iquique al Comandante de Bienestar del Ejército, donde se le solicita al militar que indique cuál es el procedimiento que permitirá la compra en el más breve plazo, así como el oficio Nº2729, donde informa el compromiso de adquirir el lote M5 por 26.284 UF, antes de que se realizara oficialmente cualquier costeo o estudio o, incluso, la municipalidad aprobara la subdivisión del terreno.

En los archivos de la dirección de obras de la Municipalidad de Alto Hospicio, recién el 23 de enero de 2013 se aprobó la subdivisión del lote M en seis, pero con una salvedad: Acogiéndose al artículo Nº140 de la Ley General de Urbanismo y Construcciones, se eximió al Comando de Bienestar del Ejército de cumplir las exigencias de urbanización de los terrenos.

Nueve meses después, una vez comprado el terreno, comenzó el intento de que la urbanización del conjunto de lotes fuera pagado con fondos estatales. Esta urbanización aumentará la plusvalía del resto de los loteos vecinos al Hospital de Alto Hospicio, que suman 222 mil metros cuadrados en propiedad del Comando de Bienestar del Ejército.

Esto, además, implica que en la práctica el Servicio de Salud de Iquique compró una hectárea menos, ya que ese es el espacio que ocuparán aproximadamente las calles, veredas y bienes de uso público que legalmente no se pagan en el precio de la compra.

Una construcción hospitalaria bajo lupa

Pese a que aún no se pone la primera piedra, el Hospital de Alto Hospicio ya acumula un buen número de investigaciones. En el ámbito penal, la Fiscalía Centro Norte y la Brigada de Delitos Económicos (Bridec) de la PDI investigan al ex coordinador ejecutivo de la cartera de Salud Enrique Rivera Contreras por adulterar las partidas presupuestarias de cinco proyectos del ministerio, entre otras, el Hospital de Alto Hospicio.

Mientras tanto, el Servicio de Salud Iquique y la Contraloría Regional de Tarapacá llevan a cabo una investigación especial sobre irregularidades en la compra del terreno al ejército. Los mismos antecedentes que maneja Salud motivaron al diputado por la zona, Hugo Gutiérrez (PC), a enviar a través de un oficio con fecha 5 de enero una solicitud al Ministerio de Defensa para que se investigue la venta del lote M-5.

Consultado al respecto, Gutiérrez señaló a El Desconcierto que la estructura legal del Patrimonio de Afectación Fiscal de las Fuerzas Armadas es “una de las consecuencias graves del tipo de transición democrática que tuvo Chile, donde se legitimó este delito jurídico y administrativo en contra del patrimonio fiscal en beneficio de las FFAA”.

Para el legislador, lo que ocurre en torno a los terrenos donde se emplazará el Hospital de Alto Hospicio “es gravísimo y demuestra la estatura moral de algunos integrantes del Ejército”. “Esto es un perjuicio a la ciudadanía, porque devuelve terrenos que eran de Bienes Nacionales previo pago, y son para construir un hospital”, agrega.

En 2016, la Cámara de Diputados constituyó una comisión investigadora, motivada por la puesta en venta de los terrenos del Comando de Ingenieros del Ejército, ubicado en la comuna de Victoria, región de La Araucanía. Pese a que el informe de la comisión, aprobado a inicios de este mes, descartó que se hubieran cometido ilícitos, un organismo que tomó nota fue la Contraloría General de la República.

El Ministerio de Bienes Nacionales se encuentra obligado a fiscalizar el cumplimiento del objeto de la destinación y debe ponerle término cuando el bien no sea utilizado por el beneficiario”, señaló el contralor Jorge Bermúdez en dictamen de abril del año pasado, a solicitud del senador Eugenio Tuma (PPD).

En un párrafo clave del dictamen, la Contraloría señala que si el Ejército no se encuentra utilizando el inmueble para los fines con los que le fue entregado, “el Ejército de Chile se encuentra obligado a ponerlo a inmediata disposición del Ministerio de Bienes Nacionales”.

Consultados sobre la situación actual del terreno, desde el Ministerio de Bienes Nacionales declinaron referirse al respecto. Los resultados preliminares de la fiscalización de la Contraloría Regional estarán durante este mes en manos de las autoridades, mientras que nuevamente se aplazó la licitación de la construcción de la obra.

Esto ya que la Contraloría General de la República, en dictamen del 16 de noviembre pasado, se abstuvo de tomar razón de un decreto que declaraba la construcción del recinto de Alto Hospicio como de “emergencia”, lo que permitía adjudicar vía trato directo a la única empresa que presentó propuesta, Sacyr junto con Somargue Engenharia, pese a que está fue fuera de plazo. Así, el nuevo proceso de licitación se hará recién a mediados de 2017.